2011
los ánimos se calentaron en el Medio Oriente y en África del norte; y el 99% se indignó y decidió ocupar más espacios. Asesinaron a Osama y a Gadafi; les concedieron el Premio Nobel de la Paz a tres mujeres. En Estados Unidos tratan de ignorar a Ron Paul, el candidato a la presidencia que quiere acabar con la reserva federal, con la guerra y con la guerra a las drogas; y encarcelaron a miles que manifestaban en contra del oleoducto para transportar arenas bituminosas desde Canadá. Hubo terremoto en Turquía, terremoto y tsunami en Japón, cabalito donde estaba la planta nuclear, y así se produjo el terrible accidente nuclear de Fukushima. En Estados Unidos vivieron el mayor brote de tornados jamás registrado. En este año llegamos a ser más de 7,000,000,000,000 los seres humanos que estamos viviendo al mismo tiempo sobre el planeta Tierra, y se murió Chita.
En Guatemala, durante el 2011 murió la posibilidad de que el Ministerio de Ambiente pudiera llegar a ser la institución —fuerte y respetada— que cuida el patrimonio natural de la población guatemalteca. Ante la indiferencia, la incapacidad y la complicidad de las autoridades ambientales, nuestro país se convierte inexorablemente en basurero gigantesco, nuestros lagos languidecen contaminados, los bosques se degradan hasta quedar como plantaciones y las montañas se dinamitan con fertilizantes. Entre todas las instituciones con responsabilidad en el cuidado de nuestra riqueza natural, hay que destacar este año el impecable papel que jugó el Consejo Nacional de Áreas Protegidas en su defensa. Así como hay que calificar muy duramente la política (anti)ambiental que ejecutó el gobierno de Álvaro Colom: la instalación de carboneras o el cinismo con que (des)atendió el clamor de los pueblos afectados por proyectos de minería metálica son dos ejemplos que ilustran claramente cómo pensaba realmente el presidente Colom. Cero en ambiente.
2011 fue el año en el que yo perdí la esperanza. Tras años de deletrear los argumentos por los que considero que Guatemala no tiene las condiciones para ser explotador de metales, hoy sé que perdimos la batalla. Nuestro futuro presidente ha sido claro al respecto, desde cuando prometía —en la campaña pasada— sacarle el jugo a las piedras; y consecuentemente puso a la persona adecuada para facilitar la entrega de todo lo que se pueda vender de nuestro patrimonio natural al mejor postor, entre canadienses, chinos y rusos. Nosotros seguiremos pensando que es una tragedia que a tan pocos conmueva la destrucción de su tierra, y seguiremos haciendo todo lo posible para detenerla, como siempre. Feliz 2012