FAMILIAS EN PAZ

Al pueblo del libro

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Es una nación con ocho millones de habitantes que representan el 0.2% de la población mundial, en un territorio de 22,145 kilómetros cuadrados pero que en pocos años de existencia han dado importantes aportes al bien de la humanidad. Se trata del Estado de Israel, quienes el pasado mes de mayo celebraron su 67 aniversario.

De todos los premios Nobel que históricamente se han otorgado, el 23% les han correspondido: 26% de los de Física, 27% de los de Medicina, 41% de Economía, 20% de Química, 12% de Literatura y 9% de Paz. Todo ello ha hecho de este mundo un lugar mejor para vivir.

¿Qué hace a este pueblo diferente? No es su territorio, puesto que más de la mitad es región árida; tampoco el tamaño de su población, ya que está considerado como uno de los países más pequeños del planeta. Un exdiplomático guatemalteco me compartía su experiencia cuando vivió allí, de la cual pude identificar cuatro características que le dan cohesión e identidad.

La primera es el respeto a la vida. Para Israel toda vida humana es igual de valiosa y vale la pena salvarla, independientemente de la nacionalidad, raza o religión. Su código de ética sostiene como valor supremo la protección de la vida y la dignidad humana.

Segunda, la solidaridad. Siempre están dispuestos a apoyar en el momento necesario, sin esperar nada a cambio. Disponen de una estructura de ayuda que no existe en otro país desarrollado; en los terremotos de Nepal y Haití, fueron los primeros en llegar a socorrer a las víctimas, instalando hospitales móviles. Un tercio del equipo de apoyo está formado por reservistas que se ofrecen voluntariamente para estas misiones.

Tercera, la educación. Su sistema educativo es uno de los mejores del mundo, con fuertes inversiones en investigación y desarrollo. Los niños son educados para cuestionar, debatir e innovar. Están entre los primeros países del mundo con acceso por habitante a computadoras, grados universitarios, patentes, innovaciones y desarrollo de alta tecnología. Hay más empresas israelíes cotizando en Nasdaq (la bolsa de valores electrónica más grande de Estados Unidos) que toda Europa y Asia. Este conocimiento lo comparten sin prejuicio; miles de becados se benefician de ello.

La cuarta, una fe que determina su cosmovisión de la vida. Un pueblo cuyo origen se remonta a la promesa hecha por Dios al patriarca Abraham, cuya fe monoteísta sería el canal para bendecir a todas las familias de la tierra. Al aceptar la ley divina, impregnaron cada acto de su vida personal y comunitaria con principios y valores que se han universalizado por medio de la Torá, enseñándonos a valorar la vida de manera integral.

Lo reconozcamos o no, la historia de Israel ha influenciado a casi toda la humanidad. El pueblo cristiano, los que hemos aceptado a Jesús como Señor y Salvador, reconocemos su legado moral, ético y espiritual. Bendecimos al Estado de Israel en su aniversario. “Shalom uv'rajá le Yisrael”.

platiquemos@familiasenpaz.com

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