ARCA DE ESPEJOSVenga a nosotros tu reino

AQUILES PINTO FLORES.

|

Como expresó el Señor de los señores: ?en verdad os digo? que para mí, no hay satisfacción más grande que referirme a temas destinados a beneficiar a nuestros semejantes, y esa satisfacción es multiplicada cuando los protagonistas de tales temas, figuran en la galería de mis amistades.

Este, ni más ni menos, es el caso que me ocupa, pues Rubén Alfonso Ramírez Enríquez, el amigo entrañable, florece otra vez en el campo literario, al publicar en segunda edición, ahora tamaño bolsillo, su libro ?Expresémonos Mejor?, el que llega a engrosar su colección de aproximadamente una decena de obras que dan lustre y prestancia a la bibliografía nacional.

A Rubén Alfonso lo definen como ?el maestro clásico?, ya que buscando el desfogue de su afán por servir a la niñez y a la juventud, ha fundado un conocido centro educativo, pero además, tomando una actitud que de sobremanera lo enaltece y lo perfila como educador nato, le imprime a sus obras el carácter de escolaridad.

Sin embargo, algunas de sus obras, como ?Expresémonos Mejor?, tal vez sin mucho proponérselo, rebasan los límites de la escolaridad, para llegar a dar servicio al común de los mortales, sin desestimar, por supuesto, el encopetado gremio de los profesionales.

Pero el caso es que, como principal directriz, en sus obras se encuentra el afán compulsivo de darle a las palabras su verdadero espíritu semántico; él entabla una diaria batalla para purificar el agua lustral del idioma, haciéndole honor a uno de sus mentores como lo fue el insigne Salvador Aguado Andreu.

Acuciosas investigaciones lingüísticas hicieron posible que Rubén Alfonso, a lo largo de 217 páginas que tiene su Manual Práctico de expresión recogiera un considerable número de lunares cancerosos que debemos extirparle a nuestro idioma o sea que nos da el procedimiento para que las palabras se coloquen en el lugar que en rigor les corresponde, y mejor si esa colocación se hace con manos limpias y amorosas.

Se me ocurre que cuando Rubén Alfonso entra en contacto con la palabra, ambos deberán sentirse como en augusto recinto, tan campantes, como el perfume en la flor, como la luz en la estrella o como el día cuando viene a implantarle su corazón la madrugada. Me imagino que al hacer trato con la palabra, le dirá: (como en el Padre Nuestro) ?Venga a nosotros tu reino…?.

ESCRITO POR: