AtisbosGenerales fuera de serie
El ascenso del general de Brigada Alvaro Leonel Méndez Estrada, a ministro de la Defensa Nacional, en los actuales momentos en el que nuestro país, transita de un proceso violento al de uno de tolerancia institucional, permite atisbar con buenos augurios que, las rutas de la construcción de un nuevo modelo de Estado democrático avanza notablemente.
Resulta esperanzador para la comunidad nacional e internacional, ver que militares profesionales con experiencia en mandos intermedios dentro del interior del país, han sido seleccionados para dirigir ministerios de estado tan sensibles en todo proceso de gobierno democrático, responsable del destino de millones de guatemaltecos, quienes nos debatimos en una batalla contra el crimen organizado, estados de pobreza, incertidumbre, inseguridad y corrupción espantosa.
La trayectoria del General Méndez Estrada, en el desempeño de sus diferentes cargos en zonas militares, le otorga conocimientos reales de la situación que viven los pueblos del altiplano y sur de Guatemala. El fomentar desde sus diferentes cargos desempeñados la convivencia pacífica entre las diferentes culturas, abrir los espacios de la comunicación directa entre sectores y mantener un estado equilibrado y respetuoso entre la diversidad de criterios, le permite desde su nuevo puesto evaluar seriamente la situación actual y diseñar políticas de Estado, que indudablemente contribuirá al aparato gubernamental a la procura del bien común, tal y como lo manda la Constitución Política de Guatemala.
No pretendemos, desde esta tribuna de opinión, sugerir conductas al militar aludido, sino reconocer pública y valientemente su reconocido respeto a los sectores sociales y de la comunicación demostrados cuando desempeñó el cargo de Comandante de la Zona Militar l7l5, con sede en Quetzaltenango, comunidad que reconoce en él a un guatemalteco probo, dinámico y consecuente con las corrientes de pensamiento de vanguardia, sin etiquetarlas como suele ocurrir con muchos funcionarios y políticos de turno.
En esta cruzada por la paz verdadera en la que todos estamos comprometidos a consolidar, cada uno desde su propia profesión, surgen militares fuera de serie, en la que muchos oficiales jóvenes participan activamente en todo este proceso con absoluta certeza que corresponde a los guatemaltecos y no a los extranjeros-si es que cabe y se entiende este apartado- rescatar los verdaderos principios nacionalistas encaminados a reconstruir el legado de nuestros ancestros, aprovechando la gran oportunidad que los sistemas de globalización nos abre ante el mundo entero.
Nos hemos enterado también que el General Arévalo Lacs, ex-ministro de la defensa, se hará cargo del Ministerio de Gobernación, uno de los más seriamente cuestionados últimamente ante los acontecimientos conocidos y ampliamente divulgados por la prensa nacional, con el único afán de cumplir con su sagrada misión de informar con absoluta objetividad, veracidad y responsabilidad.
Sabemos de antemano que ellos- los generales fuera de serie aludidos- no cuentan con varitas mágicas para controlar de inmediato los altos índices de violencia e inestabilidad en que nos debatimos, ni mucho menos serán ellos los salvadores de la Nación en los actuales momentos, pero de lo que si esperamos es Continuar receptibles y dispuestos a poner todo su empeño en la puesta en marcha de programas reales y factibles contra la violencia y en favor de la seguridad ciudadana, acciones que son determinantes y vitales para salir del atolladero en que nos han metido patrocinadores de sistemas del pasado reciente.
Es mucha la sangre de guatemaltecos que se ha derramado y se sigue haciéndolo, por el simple hecho de pensar diferente a los que detentan el poder de cualquier naturaleza, la conciliación y reconciliación de la familia nacional debe ser prioritario y jerárquico de primer orden. No se puede seguir pensando en el pasado y, seguir cometiendo esos mismos errores, se debe actuar de inmediato con medidas consensuadas pero sinceras, nunca bajo agendas escondidas en las mangas de la camisa, como suele hacerse. Es hora de tomar decisiones firmes, duraderas y simples que nos permitan vivir dentro de un Estado Constitucionalista.