AtisbosPeriodistas en pie de lucha

ERNESTO FINGADO

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La dignidad tiene un precio muy elevado, la cárcel, destierro, silencio convencional o cementerio, cuando se tiene un poco de suerte.

Los periodistas guatemaltecos siempre hemos estado en pie de lucha, y nuestros mayores nos enseñaron el valor real de la dignidad humana, de la profesión y del país, pedazo de Patria donde nacemos, vivimos y desarrollamos.

Desde nuestros primeros pobladores, pasando por la integración regional de Mesoamérica, hasta nuestros días, los pensadores de la época siempre fueron perseguidos y asesinados por sus posturas valientes en defensa de la dignidad nacional. Han sacrificado su familia en aras de la defensa de los verdaderos valores éticos y morales, manifestando siempre su pensamiento en contra de todo aquello que corrompe y contamina a la sociedad.

Ejemplos de estos auténticos patriotas son Clemente Marroquín Rojas, quien desde su tribuna La Hora defendió hasta con su propia vida -que a Dios gracias no se la arrebataron- las grandes causas de su amada Guatemala. Funcionario probo que defendió con honor el pretendido proyecto invasor del Usumacinta, donde gobiernos de México querían construir una presa enorme, inundando cientos de caballerías dentro del territorio nacional con el ingrato destino de apoderarse de las riquezas peteneras.

David Vela Salvatierra, junto a Ramón Blanco, Pedro Pérez Valenzuela, Mario Rivas y otros, mantuvieron siempre una postura conservacionista, bajo el amparo y legado de Alejandro Córdova, asesinado por esbirros de la época prerrevolucionaria.

Y que decir de Isidoro Zarco, quien desde su tribuna en Prensa Libre mantuvo una lucha constante contra el incremento de los impuestos, medicinas, insumos agrícolas, y fue uno de los más serios críticos de los gobiernos de turno, también ofrendó su vida en aras de su profesión, y por ello, por mantenerse erguido ante las injusticias, cayó asesinado en enero de l970.

Los secuestros de Pedro Julio García y Alvaro Contreras Vélez, fundadores de Prensa Libre, con una trayectoria limpia, honesta y responsable, han contribuido con sus columnas, trabajo periodístico y apoyo a quienes profesamos esta hermosa como sufrida profesión, dando ejemplo con su diario vivir y manteniendo una postura inclaudicable ante las adversidades y presiones de sectores privados, gubernamentales y extranjeros.

Mario Monterroso Armas y Manuel Conde, periodistas radiofónicos, asesinados por sus comentarios con relación a actitudes corrompidas de gobiernos absurdos. Irma Flaquer, José León Castañeda, Mario Fopa, Marco Antonio Cacao Muñoz, Alegría, Roberto Martínez, Mario Rivas Montes, Julio César de la Roca, El zurdo Castillo, Girón y tantos otros valores nacionales, ofrendaron su vida por defender la decencia y esencia de la profesión.

Muchos son también los que han salido al exilio forzado o voluntario, y su retorno ha sido admirado y apreciado. Aquí debemos reconocer avances notables de los gobiernos y grupos oscurantistas que quizá ya cansados de tanto derramamiento de sangre, aceptan mejor el diálogo directo y comenzar a practicar la cultura de la tolerancia.

Al conmemorar este 30 de noviembre el Día del Periodista guatemalteco, no podemos permanecer callados y lanzamos un Grito de Presentes, en la hora de nuestra historia, por quienes nos han precedido y por quienes a costa del sufrimiento se mantienen en pie de lucha, en una guerra sin cuartel y sin tregua contra los tentáculos de la corrupción, abusos, robo, explotación y asesinato a pausas de nuestro pueblo.

Aplaudimos las actitudes de homenaje que instituciones gubernamentales, privadas y sociales nos entregaran durante esta semana, pero más quisiéramos que todos, absolutamente todos, emprendiéramos una gran cruzada nacional contra los enemigos de nuestro pueblo, participando en todos aquellos movimientos tendientes a propiciar un estado democrático.

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