CARA PARENSReconstruir y transformar

JORGE RAYMUNDO

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En los últimos tiempos la madre naturaleza nos ha hablado de diferentes formas. Pero lamentablemente muchas veces no la hemos escuchado. Entonces sufrimos las consecuencias, muchas veces dolorosas, especialmente aquellos hermanos más débiles y más desprotegidos, quienes por alguna razón desconocida siempre son los mismos que han ofrendado sus vidas y sus escasos bienes.

Recientemente, hemos sido testigos de otro aviso de nuestra madre, que dolida como está, nos envió mensajes de desastre y desolación. Se dice, por ejemplo, que hay que reconstruir lo que fue destruido por la tormenta.

Es decir, volver a construir lo que estaba construido antes de su llegada. Sin embargo, no basta sólo reconstruir, sino transformar. Si se vuelve a construir lo que estaba medio parado, en el mismo lugar y en las mismas condiciones, volvemos a cerrar los ojos ante este aviso de la madre naturaleza.

Y es que estamos en los últimos seis años de la era que termina y comenzamos el nuevo B?aqtun en el año 2012 de acuerdo con la cuenta larga maya. Según esta tradición, la madre naturaleza está entrando en los dolores de parto de la nueva era.

Por lo tanto, no sabemos de aquí al nacimiento, cuántos dolores va a tener y cómo seremos testigos de estos dolores y qué nos espera. De inmediato podemos pensar que en los próximos seis o siete años, podremos tener otras tormentas como parte de los dolores de parto de la nueva era, pero también avisos para renovar aquellos valores que hemos perdido o transformar aquellos antivalores que hemos cultivado.

La madre naturaleza nos da otra oportunidad para no sólo reconstruir lo que estaba hecho, sino transformar y renovar nuestros valores, nuestras prácticas cotidianas y nuestra vocación de seres humanos.

En términos materiales, ¿qué es lo que hay que transformar y no sólo reconstruir? Es muy claro que no debe volverse a construir en lugares inhabitables , como en los cerros, en las laderas, en los cauces de los ríos, etc.

Pero ¿dónde lo harán si hasta allí han sido arrinconados por el injusto sistema de repartición de tierras que prevalece? o ¿dónde se piensa trasladar a la población afectada, si no se puede hablar de expropiación de tierras ociosas en este país? ¿No será posible que, como mínimo, el Gobierno compre algunas de estas fincas para que pueden allí reconstruir sus casas y de paso volverlas productivas? Si no es así, estaremos frente a un proceso de sólo reconstrucción y no de renovación o transformación.

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