COLABORACIONInvaluables servicios

LUIS GRIMALDI

|

AFORTUNADAMENTE, CONAP echó marcha atrás y anuló el desmembramiento de unas fincas de la zona núcleo en la Sierra de las Minas, para que fueran trabajadas por sus propietarios, Maderas El Alto.

Y digo esto porque la naturaleza, además de que nos provee con madera, agua, tierra, animales y petróleo, también nos da invaluables ?servicios de ecosistema?, sin los cuales no habría ni vida ni actividad económica.

Entre los servicios gratuitos de la naturaleza están controlar las plagas, dar semillas para los cultivos, hace posible la polinización (¿cuánto costaría polinizar a mano si no hubiera abejas?), nos ofrece aire puro y agua fresca, un ambiente agradable, nutrientes que mantienen fértiles los suelos, productos para fabricar medicinas, y así, un largo etcétera.

Algunos economistas estiman que estos servicios de ecosistema igualan al valor del producto bruto mundial, aunque su valor exacto sea discutible y difícil de determinar, porque los principios contables no permiten asentarlos en los libros de contabilidad.

Ciertamente, Maderas El Alto es una empresa responsable y consciente de estas realidades, porque desde hace muchos años invierte en naturaleza. Ojalá hubiera muchas más que le imitasen. Pero esa inversión ha de respetar los servicios de ecosistema que la naturaleza nos da en las áreas protegidas, especialmente en las zonas núcleo, que por ser de beneficio común están sobre los beneficios particulares.

El científico Amory Lovins, fundador del Rocky Mountain Institute, propone con su teoría del ?capitalismo natural? una nueva manera de emprender negocios e industrias rentables. Para Lovins, el capital no es sólo dinero y bienes, sino también gente y naturaleza, que son aún más valiosos.Si las economías buscan ahorrar los recursos más escasos, lo que ahora es escaso es la naturaleza.

El dinero y los bienes son móviles, en cambio, la gente y la naturaleza se enraízan en una cultura y en una bioma que hay que comprender y respetar. No se pueden ignorar. Lo que en el debate de la globalización se llaman problemas laborales y ambientales, simplemente refleja la ausencia de gente y naturaleza en el concepto de capital. Así, el capitalismo natural propone trabajar con métodos que usen los recursos naturales de diez a cien veces más productivamente.

Se inspira también en el modelo biológico de que el desperdicio no sólo hay que reducirlo, sino eliminar el mismo concepto de desperdicio, el cual debe retornar al ecosistema como un nutriente más, como sucede con los desechos orgánicos. O ingresarlos de nuevo al mundo industrial como materia prima. Las empresas que obran así pueden estabilizarse económicamente más rápido, porque su capital de trabajo es menor.

El capitalismo natural fomenta también el arrendamiento continuo de servicios. Por ejemplo, Schindler alquila servicios de transporte vertical en vez de vender ascensores, Dow alquila servicios de disolver en lugar de vender solventes, Carrier está comenzando a arrendar servicios de confort en vez de vender aires acondicionados.

Hay empresas que también comienzan a arrendar alfombras, y cuando se estropean, sólo reemplazan la parte dañada. Así reducen el desperdicio, consumen menos materiales y energía. En cambio, el simple capitalismo industrial es una aberración, no por ser capitalista, sino porque liquida, sin valorar, una de sus mayores fuentes de capital, la naturaleza.

ESCRITO POR: