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75 años de historia de la República italiana

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

El pasado 2 de junio celebramos el 75º aniversario de la fundación de la República italiana. Italia es pensar en el corazón del antiguo Imperio romano, lleno de tesoros históricos, cuna del arte, arquitectura, gastronomía, moda, industrialización, derecho y de buen futbol. Pero más que eso, se visualiza a los italianos como personas de gran valor, fuerza y determinación.

Cada 2 de junio es motivo de exaltación de un pueblo unido hacia la libertad, capaz de haber dado un giro a la historia y levantar un país sumido en la miseria y el subdesarrollo. En el referéndum de 1946, los ciudadanos fueron llamados a escoger entre República o Monarquía. Por primera vez se les permitió votar a las mujeres, siendo este un gran paso hacia la democracia, basada en la igualdad de derechos ciudadanos.

El pueblo italiano se manifestó claramente, a favor de un sistema de gobierno republicano y parlamentario. Aquel día, quedaron atrás años de monarquía y opresión, empezando con un Estado de derecho, donde las principales instituciones fueran independientes y soberanas.

La monarquía cometió el grave error de dar un incondicional apoyo a la dictadura de Benito Mussolini, que duró veinte años, lo que ocasionó un desgaste total, en una guerra dura y sangrienta. Los italianos asociaban la idea de República con democracia, basada en valores de unidad para todos los que se habían opuesto al fascismo y a la guerra.

La Italia, como otros países después de la guerra, quedo devastada, humillada y hambrienta. La elección del 2 de junio fue un no rotundo a la monarquía, un deseo ferviente de creer en la propia capacidad ciudadana para poder gobernar directamente su país. Empezar a creer en sus cualidades y fortalezas para desarrollar una nación, asumiendo la responsabilidad que conlleva “que el poder radica en el pueblo”. Gracias también a esta histórica elección, hoy en día Italia se encuentra en la Comunidad Económica Europea, de la cual fue miembro fundador y primer país de Europa, junto a Francia y Alemania en creyendo así en un concepto de una comunidad integrada. Han trascurrido 75 años y hoy se puede afirmar que existe una plena convicción democrática, radicada en el corazón de la clase política y del pueblo italiano, donde los dos pilares de acción son: democracia y desarrollo. Y lo muestra claramente el recién recorte de diputados y senadores a través de la consulta popular del 20 y 21 de septiembre del 2020, donde el pueblo con su voto bajó el número de diputados de 630 a 400, y de senadores de 315 a 200. Consulta popular en la cual yo misma pude participar.

La mayor prueba de la democracia italiana es el hecho que cuando el presidente del Consejo pierde la confianza del Parlamento, se sustituye con otra persona. Y la llegada al cargo de Primer ministro de Mario Draghi le dio a Italia un fuerte impulso y una renovada centralidad a nivel europeo y mundial. Draghi es una persona conocida, estimada, respetada y escuchada en todo el mundo. Fue el hombre que, como presidente de la Banca Central Europea, rescató el euro y en consecuencia a la misma Unión Europea, en los años supercomplicados del 2009 que se vivieron en Europa y en el mundo entero.

Su famosísima frase “Whatever it takes” (Cueste lo que cueste) pronunciada en Londres durante la Global Investment Conference del 2012 en plena crisis económica, fue la primera y decisiva señal que la gran batalla se podía ganar. ¡Y se ganó! así como ahora Italia está ganando la gran batalla contra la pandemia de covid-19, después de tanto sufrimiento, dolor y muertos, con una campana vacunal incisiva, constante, sin descanso, que justo con Mario Draghi al mando del actual gobierno levantó el vuelo y hasta ahora nunca paró.