Conciencia

A las puertas de las elecciones de 2027

La confianza en las elecciones no se recupera en un día. Se construye durante cada fase del proceso con transparencia e integridad.

El mes pasado, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) presentó el cronograma preliminar para las elecciones generales de 2027, que va del 22 de enero al 30 de noviembre. Los guatemaltecos elegiremos presidente y vicepresidente, diputados al Congreso y Parlacén, y Concejos Municipales. Para la actual magistratura será su primera prueba significativa institucional. No será una tarea sencilla, pero realizable; con buena asesoría, independencia e integridad, lo lograrán.


Este proceso electoral llega en un momento en que la confianza ciudadana en el sistema electoral sigue resentida de lo que se vivió en el evento anterior. Según Latinobarómetro 2024, apenas 16% de la población tiene algo de confianza en el TSE y 40.4%, ninguna. A ello se suma una encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo en alianza con CID Gallup, realizada en mayo de este año, en la que el 68% manifestó tener poca o ninguna confianza en que las elecciones de 2027 serán limpias y transparentes.


Desde ya, el TSE debe fortalecer sus unidades y direcciones, diseñar un plan de adquisiciones y mejorar el sistema informático. Deberán quedar listas las reglas para las inscripciones, mientras los partidos celebran sus asambleas para escoger candidatos. Es importante organizar y juramentar a las Juntas Departamentales, cuyos miembros deben ser de reconocida honorabilidad y experiencia.


El cronograma presentado por el TSE tiene tres fases. Definitivamente, si cada una de estas se desarrollan con seriedad y apego a la ley, la confianza podrá empezar a recuperarse.

Cada etapa del proceso electoral puede fortalecer o debilitar la confianza ciudadana.


La primera fase será del 22 de enero al 28 de marzo de 2027. Se inicia con la convocatoria oficial a las elecciones generales. Se designarán los fiscales nacionales de los partidos políticos, se abrirá el período para la postulación e inscripción de candidatos y de comités cívicos electorales, esperando que se apeguen a los principios legales. Paralelamente, el TSE tendrá que organizar toda la elección, desde planificar la logística y contratar al personal temporal hasta ejecutar el plan de adquisiciones.


Durante la segunda fase, entre el 29 de marzo y el 25 de junio, la atención se trasladará a los partidos políticos y a sus candidatos. Será el período de campaña electoral, de la publicación de encuestas y de la depuración e impresión del padrón electoral. Se integrarán las Juntas Electorales Municipales, se definirá el número de Juntas Receptoras de Votos (JRV), se prepararán las cajas electorales y continuará la fiscalización del financiamiento de las campañas. El reto será que las reglas se apliquen por igual para todos, impedir el uso de recursos públicos con fines electorales y evitar el lavado de dinero, de modo que lleguemos preparados al día de la elección.


La tercera fase comenzará con la primera vuelta del 27 de junio y, si ningún binomio presidencial obtiene la mayoría requerida, continuará con la segunda vuelta del 22 de agosto, para concluir el 30 de noviembre. Se deberá contar con las JRV integradas y capacitadas, sistemas de transmisión auditados y los mecanismos de conteo deberán funcionar razonablemente bien. Las Juntas comunicarán los resultados del escrutinio, se realizarán las audiencias de revisión y resolverán las impugnaciones, para finalmente oficializar los resultados. Una primera vuelta bien administrada facilitará un ambiente de confianza para la segunda y una reducida, pero inevitable, judicialización.


Conviene recordar que el sistema electoral guatemalteco descansa en miles de ciudadanos que reciben, cuentan y resguardan los votos en cada mesa. La confianza no aparecerá por sí sola el día de la elección. Será el resultado de cientos de decisiones tomadas durante los meses previos.
Después de la experiencia de 2023, el reto del TSE será organizar unas elecciones que devuelvan la confianza en la democracia.

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala