Miramundo

A los estudiantes universitarios

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

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Te hago llegar patojo universitario esta pequeña carta, porque, aunque ya no son comunes, quiero compartirte esta reflexión. Limitar el poder es una lucha de la humanidad, “el Poder tiende a corromper; el poder absoluto corrompe absolutamente”, nos dijo Lord Acton. La lucha para establecer mecanismos y frenar abusos nos dejó dos grandes inventos, el primero llamado Constitución y el segundo, conocido como República.

Al escuchar la palabra “constitución” debes saber que existen reglas para el ejercicio del poder y cuando vemos República, entenderemos un sistema de gobierno en el cual el poder se confía a distintos órganos para que, sin estar subordinados, cada uno sirva de controlador del otro.

Los países con libertad son aquellos con eficiente control de poder. Buscar el conocimiento de manera libre siempre es complejo, tanto las religiones como los Estados, han tenido miedo a que el saber sea para todos, por ejemplo, los masones se caracterizaron por buscar el conocimiento sin prejuicios eclesiásticos y esto les representó persecución y exilio. En nuestro país Irene Piedrasanta, una gran precursora de la lectura cuenta cómo en 1980-82 se acercó al Ministerio de Educación para apoyar campañas de alfabetización y de esa dependencia la remitieron al Estado Mayor del Ejército y en ese lugar el coronel Pablo Nuila Hub le señaló “nosotros los militares no queremos que haya alfabetización. Porque después de esta viene el comunismo”.

La palabra Universidad deriva de “Universal”, nadie te debe adoctrinar, se te deben mostrar los mosaicos de teorías y escuelas para que tú adoptes, conforme tus convicciones, la oportuna, pero sí hay algo que jamás un universitario puede aceptar y esto es evadir el debate o aceptar imposiciones del poder, porque la verdad no se impone, se busca.

Para un conocimiento libre se garantiza por el sistema político y jurídico lo que conocemos como “autonomía universitaria”. En las universidades públicas se debe estar ajeno de quienes ejerzan el gobierno y en las universidades privadas se debe también ser ajeno de ese gobierno y de quienes financian a la propia universidad, porque de lo contrario se volverían centro de adoctrinamiento. Ignacio Ellacuría, sacerdote jesuita asesinado por el ejército salvadoreño siendo Rector de la UCA dejó elocuentes textos sobre este tema.

Nuestra Constitución confió algunas decisiones que nos afectan a todos al matiz de la academia y concretamente a la Universidad de San Carlos, supuso una confianza a su lucha histórica, por esto lo que pasa en la USAC nos afecta a todos.

El sábado pasado un Rector fue “electo” con menos de la mitad de electores que debían concurrir, algunos Abogados y funcionarios administrativos, adoptaron decisiones arbitrarias para no acreditar, como electores, a quienes en su momento habían ganado su elección y esto provocó que por primera vez un Rector fuera “electo” custodiado por encapuchados con gente con palos, bates y la Policía. Se hizo una elección fraudulenta con un candidato “único” en la Universidad más importante del país a pesar de ser público el esfuerzo de en una campaña larga de varios otros.

Poco importa quién debía ganar la elección de Rector, importa que desde 1944 jamás había habido una decisión del gobierno central tan grande para imponer autoridades universitarias, así se condena a la academia a buscar aleros de un fraude y estos aliados solo se encuentran en la corrupción y mediocridad.

Es imposible salir del subdesarrollo sin el concurso académico, pero a algunos les conviene, controlar el saber universitario te condena a ti, a tus padres y tus hijos, pero más que todo a los millones de personas condenadas a la pobreza extrema.