Criterio urbano

Acelerar la inversión se vuelve aún más importante

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

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En los últimos meses hemos visto cómo los precios del pan, la tortilla y otros productos relevantes de la canasta básica alimentaria se han incrementado en gran parte debido a la escalada de precios de los cereales y del petróleo, que ha tenido un alza importante a nivel internacional. La harina, por ejemplo, ha sufrido un incremento por diversas razones relacionadas con la escalada de los precios internacionales debido a la escasez de producción, como resultado de los efectos del cambio climático que ha afectado a varios países productores.

Veamos el caso de algunas semillas, como la soya, utilizada en la alimentación de ganado y aves y uno de los principales insumos para el aceite o harina de soya que sirve para la alimentación diaria de varias familias guatemaltecas, ha tenido un alza del 55%, esto como resultado de las sequías que han afectado el sur de Brasil, Paraguay y Argentina. Diferentes medios internacionales han resaltado la preocupación de que las sequías en Sudamérica siguen generando un impacto en el mercado de granos.

El aumento, se ve reflejado también en los precios del maíz, que había alcanzado una cierta estabilidad en los meses de septiembre y octubre, ahora con alzas importantes de hasta un 10% desde octubre, en gran medida impulsado también por los insumos para la exportación, especialmente de los precios del petróleo.

Por último, en el caso del trigo, todavía se ven rezagos importantes debido a las sequías en el norte de Estados Unidos y parte de Canadá, con una reducción relevante de hasta 40% de la cosecha y mayores precios de hasta 30% desde julio pasado. Si a esto le sumamos el impacto geopolítico de una posible guerra entre Rusia y Ucrania, esto podría disparar aún más los precios internacionales, ya que la región aporta el 30% del trigo al mercado mundial.

El incremento además de los precios internacionales del petróleo, de casi 50% en el último año sin duda tendrán un impacto en los costos logísticos de todos los alimentos, que a lo mejor no se ha comenzado a ver pero que como ya lo han anunciado varios expertos y analistas económicos, se sentirá a lo largo de este año, con proyecciones inflacionarias que pasarán de 3% a cerrar cerca del 5% a finales del 2022 (según las últimas proyecciones de Cabi), todo esto debido a una inflación importada que tendrá un impacto importante en los precios de la mayoría de productos alimenticios.

¿Qué puede hacer nuestro país? Fortalecer la competitividad hacia sectores como el café, hule, palma, azúcar y banano, que pueden mejorar sus rendimientos y tener un impacto positivo en cientos de familias guatemaltecas, en la medida que hay mayor inversión, especialmente en infraestructura vial. Esto no solo tendría un efecto positivo en el sector agro, sino también en la logística, el comercio, los servicios y el turismo, que se verían muy beneficiados.

Acelerar la formación bruta de capital fijo, que si bien ha comenzado a incrementarse pasando de 13.9% a un 15.4% del PIB del 2020 a finales del 2021, todavía está lejos de lo que debería tener un país como Guatemala, que debería ser cerca del 24% del PIB con un incremento de la inversión pública en carreteras de 1.8% a por lo menos 6% del PIB. Por eso es tan importante aprovechar los recursos que el Gobierno ya tiene, para recuperar la red vial e invertir en proyectos estratégicos de carreteras, puentes y proyectos que mejoren la movilidad, aumentando la inversión y que esto ayude a mitigar el impacto en el aumento de los precios internacionales de las materias primas.