Desde Ginebra

America Latina ante el conflicto en Rusia

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

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El 24 de febrero último, las tropas rusas iniciaron una operación militar especial en el territorio de Ucrania, dando comienzo a un conflicto armado que va para tres meses y que además de las pérdidas humanas amenaza con una posible tercera guerra mundial nuclear, provocando fuertes efectos sobre la economía que causan principalmente una reducción de las expectativas de crecimiento y un incremento inflacionario a nivel mundial.

El impacto del conflicto está creando una situación preocupante para los países latinoamericanos, que ha significado un obstáculo más en el camino de la recuperación tras la pandemia de covid, algunos países están particularmente expuestos al conflicto en Ucrania por su efecto en los costos comerciales, los precios de los productos básicos, los mercados financieros y el transporte.
Aunque el volumen de negocios de Rusia con América Latina es bajo en comparación con otras regiones del mundo, hay ciertos sectores productivos que se están viendo afectados. El comercio de Rusia y Ucrania representa menos del 1.5% de las exportaciones e importaciones totales de bienes de las principales economías latinoamericanas.

Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), en 2021 la mayor parte de las exportaciones rusas a América Latina llegaron a Brasil y México, las dos mayores economías de la región. La inflación de los precios también es generada por problemas en la cadena de suministros, que aún intenta recuperarse de la pandemia.

Los principales productos que Rusia le vendió a América Latina fueron fertilizantes, un sector que concentró el 40% de los envíos rusos a la región; le siguen el acero, el petróleo refinado y las vacunas Sputnik.

Los productos de América Latina más exportados a Rusia son frutas, verduras, carnes, pescado, flores y camarón. Brasil les envía soya, carne, tabaco y café; México exporta autos, computadoras, cerveza y tequila; Ecuador exporta a Rusia y Ucrania la cuarta parte de las exportaciones de los bananos. No obstante, el impacto del conflicto no es directo, está más bien relacionado con los efectos de esta crisis en la economía global.

En términos generales, el conflicto afectará al mundo con aumento de precios energéticos como el gas y petróleo, como los más visibles, y los no energéticos, como los cereales, los fertilizantes y el aceite de girasol, entre otros. Los precios también pueden aumentar debido a un aumento en los costos asociados, como las latas, el embalaje y otras materias primas, como el paladio, el níquel y el aluminio que produce Rusia y que se emplean en todo, desde los teléfonos celulares hasta los automóviles.

A primera vista, esto beneficia a países petroleros como Brasil, Colombia y Ecuador, y los países exportadores de granos como Brasil, Argentina y Uruguay. Pero los efectos de esta guerra ya están comenzando a sentirse fuertemente en el mundo, no solo afectando el ordenamiento político mundial, sino también repercutiendo en lo económico y social.

Lo cierto es que el actual escenario no se sabe exactamente cómo evolucionará, ha pasado de una ofensiva relámpago diseñado para tomar a Ucrania en tres días a un escenario en el que los combates en Ucrania pueden durar hasta bien entrado 2023, o quizás a más largo plazo.

Un informe del Fondo Monetario Internacional sostiene que los efectos de la guerra se harán sentir en tres planos: una mayor inflación derivada del alza en los precios de los alimentos y la energía; problemas en el comercio internacional y las cadenas de abastecimiento; y una mayor incertidumbre en los mercados financieros.