Urbanismo y sociedad

Antigua, patrimonio de la humanidad

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Contando con el apoyo del Infom, trabajé como auxiliar de los profesionales Ing. Marco Antonio Cuevas (QEPD) y el Arq. Federico Fahsen, realizando varios estudios urbanos para los municipios de Antigua. Dentro de estos estuvo el Plan Regulador de la Antigua 1967. Fue esta experiencia la que me llevó a realizar mi tesis de graduación de Arq. sobre la Vivienda en la Antigua, en 1967.

Al analizar el uso del suelo de varias poblaciones en Antigua Guatemala encontramos que prácticamente habían abandonado la Antigua, con muchos edificios históricos en el suelo, lo que nos llevó a realizar su “Plan Regulador”. Mientras, el arquitecto Verle Annis, catedrático emérito de la Universidad del Sur de California, realizó su excelente trabajo (1968) Antigua, Guatemala 1543-1778.

Con base en todo esto se formuló la Ley Protectora, emitida el 28 de octubre de 1969, y se creó el Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala en 1972, para beneficio y subsistencia de La Antigua Guatemala, hasta el día de hoy. El 26 de octubre de 1979, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoció a la ciudad de La Antigua Guatemala como patrimonio cultural de la humanidad.

La Antigua se fundó en el Reinado de Felipe II de España. Fue la “Cuadrícula” el elemento fundamental en la organización urbana de los territorios americanos y filipinos que España llevó a cabo en el Nuevo Mundo. En las primeras ciudades del Nuevo Mundo ya existía el embrión de un nuevo orden urbano en el entorno de las islas del Caribe, para pasar luego a Centroamérica. Esta manera de hacer ciudades se consolida de acuerdo con un cierto modelo a partir de la fundación de Lima, en 1535, extendiéndose rápidamente por el resto del continente americano, bajo la influencia española y llevándose hasta Filipinas.

“La Cuadrícula” estaba formada por un conjunto de calles y manzanas trazadas regularmente. Se desarrolló a través de una tipología diversa, jerarquizándose por la presencia de esta. La ciudad de La Antigua no descansaba solo en el espacio y forma, sino también en los materiales y en los elementos urbanos constructivos como calles, parques y plazas, por lo que es de suma importancia conservar los materiales que impliquen el mantenimiento de esta ciudad histórica, de acuerdo con su modelo común: la “Cuadrícula” y su repartición en cuatro patios por manzana. Algo ha ido perdiendo La Antigua.

Estas ciudades contribuyeron al confort y a la calidad del hábitat, con un mejor comportamiento hacia el medio ambiente en su bajo consumo energético, por su escaso nivel contaminante y su mejor comportamiento, por sus patios. Este fue otro factor que le dio carácter final a la ciudad histórica, por lo que se dejó una serie de recomendaciones sobre su obra física que se tendrían que llevar a cabo. Y es esta falta de acciones de las autoridades responsables la que precisamente está llevando a su destrucción y a la pérdida de su calidad de patrimonio de la humanidad, al dejar que la saqueen, tal como menciona el arquitecto José María Magaña.

El objetivo fue rescatar la ciudad y planificar su futuro, pues al no hacerlo se estaría en riesgo de que la declaren “ciudad histórica en riesgo”, con lo cual, según la Unesco, perdería las características que determinaron su inscripción como patrimonio de la humanidad y podría salir de esta calidad.