CATALEJO

Autoimagen presidencial y sus diferentes facetas

|

Todo político y especialmente los politiqueros guatemaltecos, o sea la mayoría de ellos, sueñan e insisten, a veces con terquedad, con llegar a la presidencia por tener el equivocado concepto de considerarla sinónimo de monarquía, mejor si es absoluta. A mi juicio, desde el momento de inscribirse para la elección, los aspirantes deben actuar como si ya hubieran ganado y estuvieran en el cargo. Hay un problema adicional: nadie sabe cómo ser presidente porque eso no se aprende en ninguna escuela, por lo cual sus primeras acciones desde cuando toma posesión o es declarado electo, necesita preparación y análisis desde una perspectiva más amplia. Antes de ser presidentes, diputados, alcaldes, deben sentirse tales y actuar en consecuencia a esa nueva realidad.

' La experiencia al ver cómo actúan los presidentes y demás políticos, ayuda a calificar mejor muchas de sus acciones.

Mario Antonio Sandoval

Por eso es tan importante la vestimenta y el mensaje de esta, su adecuación al lugar donde pronunciará un discurso. Los gustos personales deben ser hechos a un lado en cuanto al peinado, corbatas, largo de la falda en el caso de las mujeres, porque se ostentan cargos de importancia nacional e internacional. Al igual, la modulación de voz, la serenidad y algo de lentitud cuando se habla. La vigilancia debe ser constante para poder darse cuenta de los mensajes subliminales escondidos en gestos, posición del cuerpo al hablar, de quien ostenta cualquier cargo y de sus interlocutores, en especial al presentarse en público. En ese caso, el cuidado debe ser específico cuando autorice quién se coloque a su lado en una tarima. En fin, a la complicación se unen las interpretaciones.

En el caso de los presidentes, inician su etapa como tales pero no se dan cuenta y reaccionan como políticos o como candidatos de oposición. Un expresidente me comentó eso hace muchos años: en un acto oficial iba a pedir la palabra para protestar… Luego lo aceptan inconscientemente, y entonces deben aprender a estar preparados a la explosión demográfica, nuevos amigos, viejos parientes y también a no preguntar la hora, porque le responderán “la que usté’ quiera, señor presidente”. La tercera etapa es la más dura, al considerarse todavía El Presidente, listo para una nueva versión de la novela de Asturias, aunque ya en realidad se le toma poco en cuenta porque muy pronto regresará a una llanura de donde en muchas ocasiones nunca debería haber salido.

La escogencia de los colaboradores deriva también de esa autoimagen presidencial. Si esta tiene la variante de presentar fidelidad a los amigos, no a sus capacidades, pronto se verá rodeado de quienes irónicamente tendrán problema en seguir considerándolo amigo, por olvidar una realidad: los puestos son políticos y quienes son llamados no pueden estar demasiado cerca. Lo mejor es no tomarlos en cuenta para puestos públicos, al ser humanamente más difícil deshacerse de alguien cercano, sobre todo cuando debe hacerse porque no dio la talla o fue necesario. Lo peor es la interpretación de muchos: los consideran acciones ingratas, desagradecidas, aunque muchas veces sean efecto de acciones colindantes o integrantes de los campos de la traición.

La aceptación de los errores como candidatos o en el interregno, es fundamental para ver con siquiera algo de claridad las nuevas. Sus amigos llamados estarán listos para hacerse a un lado si les desagradan las infaltables patadas, envidias y mentiras cercanas a la cúspide. Faltan ya solo 37 días y por tanto es tarde si se ha hecho poco y sobre razones equivocadas, aunque aún hay una capacidad de maniobra. Es importante aclarar: todo esto está mencionado en general, sin dedicarlo a nadie, y lo he escarbado de los recuerdos de tantos años con oportunidad de conocer, lo cual no necesariamente significa haberles hablado en persona. Es más fácil comentar en base a las acciones, no a los criterios personales propios ni mucho menos a quienes sin intención se vuelven activistas.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.