Con nombre propio

Bolivia, la OEA y la democracia

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

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Evo Morales fue candidato a la presidencia boliviana en 2019, las autoridades dijeron que ganó pero la Organización de los Estados Americanos (OEA) señaló anomalías en el proceso y fue calificado como fraudulento. Evo Morales buscó asilo y radica en Argentina. Junto a Morales varios dirigentes de su partido Movimiento al Socialismo (MAS) abandonaron el país y denunciaron amenazas. A la presidencia llegó la senadora Jeanine Áñez quien se hizo famosa por mezclar religión en política, frases racistas y contar con amplio apoyo del ejército. La asunción de Áñez fue señalada como producto de un Golpe de Estado, sin embargo, se guardaron algunas formas y el régimen tuvo el barniz formal de legalidad. Evo Morales en el 2019 iba por la presidencia por cuarta ocasión. La reelección indefinida en Bolivia está prohibida por su Constitución, así que años antes intentó un referéndum para consultar si el pueblo la validaba, el resultado fue negativo y se frustró la visa para un nuevo mandato, pero como güizachadas existen en todos lados y aprendiendo las lecciones de las Cortes Supremas de Nicaragua y Honduras, se pidió al Tribunal Constitucional boliviano la inaplicación de la prohibición constitucional para la reelección indefinida y la Corte la declaró. Evo Morales fue candidato con el mismo argumento que, a la fecha, tienen Daniel Ortega en Nicaragua y Juan Orlando Hernández en Honduras.

En Nicaragua el régimen ha modificado las normas electorales a su sabor y antojo, así que la base sandinista siempre es suficiente para ganar, además la autoridad electoral hace rato que dejó de contar con el respeto que otrora tuvieron. En las últimas elecciones hondureñas las anomalías fueron gigantescas, de hecho, en un abrir y cerrar de ojos la tendencia cambió y el candidato opositor perdió. Sin entrar en mayores detalles la elección hondureña permitió dejar a Hernández en el 2018 sentado en la presidencia habiendo sido muy similar a la elección boliviana del 2019 en la cual ganaba Evo Morales, pero la primera fue validada por la OEA mientras la segunda no.

La OEA por mandato de la Carta Democrática Interamericana realiza procesos de veeduría u observación electoral, de esta forma conoce y estudia los distintos regímenes electorales, para Guatemala, El Salvador, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú, por decir unos ejemplos, la labor de la Organización ha sido fundamental en su construcción democrática. La elección boliviana celebrada el domingo arrojó como resultado que el Movimiento al Socialismo postulando al exministro Luis Arce consiguió la presidencia en la primera vuelta con más del 50% de los votos, esto hace dudar, en mucho, las anomalías que OEA registró el año pasado. El segundo lugar lo ocupó Carlos Mesa, un reconocido intelectual y expresidente quien se presentaba bajo la bandera centrista.

Guatemala vive en eterna crisis. Su democracia da pasos para adelante y otros para atrás, el régimen de derecho es objeto torpedeos desde los propios centros de poder, además somos parte de una región y por esto no puede pasar desapercibido el papel de la OEA. Si hablamos de legitimidad Nicaragua y Honduras pecan de lo mismo, uno dice que es de izquierda y el otro dice que es de derecha, pero ambos son abusivos. La OEA puso en jaque la precaria institucionalidad boliviana y sin duda alguna, debe establecerse si Luis Almagro, su actual Secretario General, tiene compromisos ideológicos, o solo responde a mandatos de los Estados Unidos, pero estos debates requieren madurez.

El pueblo boliviano dio una lección de civismo y vocación democrática, aprendamos y respetemos las decisiones soberanas tomadas. El nuevo gobierno deberá acatar las normas de juego, las reglas son las mismas para todos.