Escenario de vida

Bosque versus desarrollo

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

En esta oportunidad les escribo sobre la expansión del centro comercial Cayalá, ubicado en la zona 16 de la ciudad de Guatemala, lo que ha creado molestia entre los habitantes de dicha zona. Paseo Cayalá, que todos conocemos, fue construido con toda la exquisitez del caso, y es único en la región. Sin embargo, no quiere decir que deslumbrados por su belleza debamos voltear hacia el otro lado y no nos importe la ecología. El proyecto de expansión de la finca El Socorro debe tener un criterio conservacionista, por la biodiversidad, por los nacimientos de agua y el oxígeno que estos bosques producen.

Como vivo en la zona 16, es un tema que me ha quitado el sueño, pues debemos cuidar el manto freático, la protección de fauna y biodiversidad, y esperar que no se incremente el tráfico de vehículos en la zona. Por ello me he tomado la tarea de investigar.

Primero, la finca El Socorro de la expansión de Cayalá está en la parte alta de su cuenca y abastece fuentes de agua que finalmente desembocan en el río Motagua. Segundo, tiene una extensión de 127.06 ha, pero lo que se tala es de 11.45 ha de ciprés, pino y eucalipto sembrados hace unos 30 a 40 años, con poco sotobosque y escasa biodiversidad. Tercero, según INAB, las áreas fueron plantadas voluntariamente y su aprovechamiento puede hacerse por los dueños de la tierra, por lo que la Ley Forestal, artículo 53, les faculta a estar exentos de licencia forestal. Cuarto, según INAB, el bosque virgen que dejarán de pie consta de 36.71 ha, versus las 11.45 ha de la plantación voluntaria de la que han empezado a hacer uso como recurso forestal.

Según el análisis técnico del Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) de la finca El Socorro, elaborado por la Comisión de Medio Ambiente y Biodiversidad del Colegio de Farmacéuticos y Químicos (Cofaqui), el proyecto corresponde a la “Fase 1A”, con una extensión total de 12,226.61 m2. Sin embargo, un link presenta la totalidad del proyecto en 1,500,000 m2, con impactos acumulativos que no están en la Fase 1 y sin un método ecológico utilizado para evaluar y analizar la estructura y composición de especies. La información biológica parece ignorarse.

Los estudios debieran considerar si los vecinos están más afanados en mantener el paisaje verde que en una obra arquitectónica. La Ing. Lucía España, docente y experta en el tema, menciona que también tuvo a la vista el documento en el que entrevistaron únicamente a 10 vecinos, aduciendo con ello que el 80% estaba de acuerdo. Además, según España, el estudio es débil, pues adolece de una línea base sin un estudio hidrológico o de diversidad ni georreferenciado. Tampoco contiene un análisis sobre la captura de CO2 ni sobre los nacimientos de agua.

Aunque el EIA se replantee venciendo sus deficiencias y quedemos convencidos de que es un proyecto meritorio, por tratarse de una obra arquitectónica espectacular, ¿en quién recae la decisión final? Definitivamente, no está en manos del MARN, aunque debe o no aprobar el EIA para que siga el trámite. Tampoco está en manos del INAB, pues no necesita licencia forestal. Si la finca El Socorro no ha incurrido en anomalías y estuviese dispuesta a remitir un EIA más robusto, entonces ¿quién tiene la última palabra?

La Municipalidad de Guatemala es clave, una vez tenga el EIA aprobado y las anuencias de MSPAS, Conred, Empagua e INAB, ya que sin ellas tampoco se autoriza la licencia de construcción. La ciudad de Guatemala fue declarada Capital Verde Iberoamericana en el 2019, y por ende debemos proteger los últimos remanentes de bosque y su conectividad. El reordenamiento territorial viendo hacia el futuro es crítico, pues el título ganado por Guatemala constituye un gran logro para la armonía, sustentabilidad y desarrollo de la ciudad. ¿Qué opina Ud?