A contraluz

Calma frente al coronavirus

Haroldo Shetemul @hshetemul

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A lo largo de la historia, la Humanidad ha sido azotada por múltiples epidemias. Josefo, por ejemplo, escribió que Senaquerib, rey de Asiria, no pudo tomar Jerusalén en 700 a. C. porque la peste le mató a 180 mil soldados, con sus capitanes y centuriones. En el siglo II d. C. las epidemias se expandieron por el imperio romano, diezmando a la población y causando estragos económicos. Entre 1519 y 1530, la viruela llegó al Nuevo Mundo y solo en México la población de unos 20-30 millones se redujo a 2-3 millones. Entre 1346 y 1350, la peste negra mató a un tercio de la población europea. Durante el siglo pasado, en 1957, la gripe asiática (H2N2) apareció en China y varios meses después llegó a América y Europa, con cauda de 1.1 millón de muertos. La gripe de Hong Kong (H3N2) se consideró la primera pandemia de la era moderna, porque se extendió a nivel mundial gracias al transporte aéreo, matando a miles de personas, entre 1968 y 1970.

Ahora el mundo vuelve a ver asombrado cómo una pandemia se extiende pese a los cordones sanitarios. Desde su aparición, el 31 de diciembre pasado, en la ciudad de Wuhan, China, el virus SARS-CoV-2, que causa el coronavirus o COV-19, se ha expandido a casi todo el planeta. Hasta ayer se conocían más de 140 mil casos de contagio en un centenar de países. La cifra de decesos a nivel mundial supera los 4,700. La alerta médica se debe a que se trata de un virus desconocido y de fácil propagación. Esta es la primera vez en la historia reciente que se paralizan casi todas las actividades a nivel planetario. El coronavirus ya no es solo una amenaza de salubridad, sino que ha sacudido los cimientos de la economía global y podría llevar a una recesión que afectaría los mercados, las bolsas y hasta el petróleo.

El miércoles pasado, la bolsa de Nueva York cayó más de 1,700 puntos y debió suspender las operaciones. De continuar así, esta situación podría provocar el descalabro de la economía mundial.

El mayor riesgo es la mutación del coronavirus, que podría volverse más agresivo o, en el mejor de los casos, reducir su impacto hasta llegar a ser solo una especie de gripe estacional. La revista National Science Review publicó que científicos chinos descubrieron dos cepas del Covid-19. El S-cov tiene cercanía con el tipo de coronavirus relacionado con murciélagos y menos contagioso, pero el L-cov es más contagioso y más destructivo en el sistema respiratorio de los humanos. No se descarta la existencia de una tercera mutación, debido a la extensión territorial que ha abarcado la enfermedad. Las expectativas más optimistas señalan que un grupo de científicos israelíes podrían tener lista la vacuna en unos 90 días. Sin embargo, la tarea no es nada fácil, debido a la rapidez con que muta el virus, además de que la vacuna tendría que pasar por un proceso regulatorio, ensayos clínicos y producción a gran escala.

¿Qué hacer en el caso de Guatemala? En el país aún no se han reportado casos de coronavirus, lo cual permite tomar medidas de prevención. Sin embargo, el principal problema es la situación calamitosa en que se encuentra el sistema de salud, porque representa un grave riesgo de no poder estar a la altura en caso se llegaran a multiplicar los pacientes con esa enfermedad. Este es un aspecto en el que el Gobierno debería poner atención, porque una eventual crisis de salud se agravaría por falta de camas, insumos y medicamentos. También es importante llamar a la calma a la población, reforzar las medidas de higiene personal y evitar incurrir en discriminación. He sabido de casos de familias con rasgos chinos que han sido conminadas a abandonar restaurantes y comercios, lo cual es solo una muestra de ignorancia y de marginamiento sin sentido.