LA BUENA NOTICIA

Camino a Navidad: José, fe y paternidad responsable

|

A pocos días de la Navidad, el Cuarto Domingo de Adviento tiene un protagonista estupendo: se trata de José, uno de los tres que llevan aquel nombre hebreo traducible como “Dios añade, alarga”, por la concepción milagrosa de Raquel, la del “vientre cerrado” o estéril (Génesis 30,22-24) y que sería el más notorio de los hijos de Jacob, como salvador de Egipto y de su pueblo. Pero este José es mucho menos notorio socialmente, tampoco como el de “Arimatea”, generoso colaborador de la sepultura de Cristo (Mateo 27,60).

' “Su figura, como se la representa en el pesebre”, es la de un “padre responsable y educador”.

Víctor Hugo Palma

En la Buena Noticia de mañana aparece alguien que sin pronunciar ninguna palabra de la que se tenga registro es modelo de dos de los “valores en crisis” actualmente: 1) José es un hombre de Fe: de aquella fe lamentablemente confundida hoy con sentimientos intensos pero pasajeros, o con manifestaciones espectaculares, tan poco relacionadas con la verdad, la justicia o la honestidad. La Fe de José es una forma de vida, un modelar el proyecto personal “tomando en cuenta a Dios” por sobre todo. Cierto como su famoso tocayo, el José de Egipto, también José el carpintero “sueña”, pero no conveniencias, sino la difícil y extraña voluntad de Dios: deberá alterar la normalidad de una vida sencilla, transcurrida quizá para siempre en el taller obrero, y asumir lo nunca imaginado: que la esposa, María, sin convivir con él esté esperando un hijo, al que el Ángel define como “obra del Espíritu Santo” y fruto salvador de su pueblo.

A pesar de que muchas explicaciones pretenden suavizar la crisis que debió pasar José —afirmando, por ejemplo, que “no se atrevía a tomar parte en el plan de Dios” porque era muy humilde—, la verdad es una: José es también “padre en la Fe” como aquel “caminar en la esperanza, muchas veces poco luminosa, pero siempre camino” (S. Kierkegaard, 1813-1855), una fe hoy deformada por “religiones de conveniencia” y el contubernio o asociación mafiosa con la idolatría del dinero o fama o impunidad; 2) José “asume el plan de Dios cuidando a la madre y al Hijo”, en auténtica paternidad (Papa Francisco, 19 de marzo 2015). Cuidado ante todo de la “vida” de María y de Jesús: al obedecer al Ángel y “tomar a su cuidado a su esposa” (Mateo 1,24), José “cuida la mujer que vive el don de la gravidez, pero también cuida al no nacido”, en contraste con la mentalidad asesina “en nombre del derecho al aborto y demás aberraciones de la Ideología de Género”: ¡ojalá ningún abortista —feminista o seudocientífico, etc.— se atreva a celebrar la Navidad, que es un nacimiento, y no un aborto!

José probó el “rechazo al migrante”, como sucede en la escena de las Posadas, y es imagen, por tanto, de los que caminan para lograr proteger la vida de la familia. Pero sobre todo, desde lo pequeño y cotidiano, el “San José obrero” es responsable y esforzado padre adoptivo mediante la verdadera “santificación del trabajo”, dándole sentido a lo cotidiano, al trabajo bien hecho, justamente remunerado, esperamos.

Tal es su ejemplaridad para todo padre —y madre también—: ninguno puede dejar de ser “educador” del niño y del adolescente, comenzando en la primera escuela del Hogar: “Su figura, como se la representa en el pesebre”, es la de un “padre responsable y educador” (cf. Papa Francisco, carta Signo admirable, sobre el pesebre cristiano, 1 de diciembre 2019). Que el silencio elocuente de José, que su Fe convertida en cuidado de familia, que su sencillez y perseverancia reflejen la gloria de Cristo en cada nacimiento chapín, para una muy Feliz Navidad 2019.

ESCRITO POR:

Víctor Hugo Palma Paul

Doctor en Teología, en Roma. Obispo de Escuintla. Responsable de Comunicaciones de la CEG.