Criterio urbano

Cayetana Álvarez de Toledo y su libro Políticamente indeseable

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

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Durante el Diálogo Empresarial 2021 que se llevó a cabo de forma virtual el pasado 2 de diciembre, tuve la oportunidad de entrevistar a Cayetana Álvarez de Toledo. Parte de lo que ella comentó durante su disertación se puede encontrar a mayor profundidad en su libro Políticamente indeseable. A continuación quiero subrayar algunos de los conceptos sobre la democracia que me parecen importantes de lo que ella mencionó.

La disertación se basó en algunos valores de la democracia. El primero es el valor del optimismo. Efectivamente, resaltó que el pesimismo tiene un enorme prestigio en la sociedad contemporánea. Cuando nos encontramos con un pesimista explica lo mal que van las cosas, creemos que es una persona que tiene más información que nosotros, que tiene información de la que nosotros desconocemos y en cambio tendemos a pensar que el optimista es una persona ingenua, una persona cándida que no se entera de verdad de lo que va a pasar.

El segundo valor que destacó es el de la libertad; son las ideas de la libertad individual, por ejemplo: el individuo por encima del colectivo, la igualdad ante la ley, que se juzgue nuestras conductas no por donde hayamos nacido, sino simplemente nuestros hechos; la separación de poderes, la propiedad privada, el pluralismo político, la independencia de los medios y la economía de mercado. Es decir, esta serie de principios a partir de la Ilustración y de la reivindicación de la ciudadanía frente al despotismo, frente a los dogmas, se van asentando a lo largo de tres siglos, van creando eso que llamamos el orden liberal, y es lo que ha permitido a las sociedades florecer, y han generado prosperidad a lo largo de los siglos; ese anhelo de libertad y esos valores.

Entender el valor de la política es el tercer valor. No hay nada más importante que la política para bien y para mal. La política puede generar las peores devastaciones, la irracionalidad, el odio, el nacionalismo, la guerra, pero a su vez tiene la otra parte, también es lo más importante en sentido positivo, lo que mejor puede contribuir a la prosperidad de las naciones.

El cuarto valor que hay que reivindicar es la defensa de la verdad. Uno de los grandes problemas contemporáneos es que las palabras han dejado de significar lo que son.
El quinto valor que también hay que destacar es el valor de la razón, junto al de la verdad. Este es el otro mecanismo que utilizan estos regímenes, que es la exaltación de los sentimientos frente a las razones, exaltación emocional de los pueblos y las emociones desatadas, que sirven como el opio del pueblo. Por encima de las instituciones se coloca la voluntad de la turba, la voluntad del pueblo, por encima de los tribunales, por encima de la justicia, por encima de la ley, por encima de las constituciones, y la izquierda opera muy bien en la parte sentimental. Por eso es tan importante valorar la razón.

Por ello, concluyó Cayetana, es que hay que invertir en democracia, hay que invertir en liderazgos, hay que mirar a nuestros países y ver quiénes son los jóvenes que sí pueden representar estos valores liberales e intentar fortalecer y ayudar a esa juventud política para que nuestros órdenes constitucionales y democráticos funcionen, porque no hay prosperidad sin seguridad jurídica.

Terminó con un llamado a trabajar conjuntamente para reforzar, fortalecer y robustecer nuestros sistemas democráticos; a que reflexionemos sobre los problemas que son comunes y a estar mejor organizados.