Si me permite
Celebremos a la madre en nuestro diario vivir
El amor maternal da mucho por mucho tiempo y en muchos casos recibe muy poco a cambio.
“Para el hombre que tuvo una buena madre, todas las mujeres son sagradas en memoria del diario vivir”. Juan P. Richter
Es interesante observar cada año cuando se acerca el día de la madre. Hay mucha algarabía social y comercial que se observa en la celebración del día de la madre cuando llega la fecha en nuestro calendario, pero uno se debería preguntar si el trato de la madre no debería tener, de alguna manera, un balance y equilibrio en el trato que se tiene con ellas el resto del año también, para que el trato sea verdaderamente honroso en todo el sentido de la palabra.
Que nuestras acciones manifiesten mayor amor y aprecio a la madre que las grandes celebraciones.
Cuán honroso y estimulante es poder observar, en nuestro entorno y con las personas que nos relacionamos, a hijos que tienen un trato de respeto y admiración con su señora madre, en cada detalle de la vida diaria y no simplemente en el día de la celebración. Claro está que el día en que se celebra a la madre, muy probablemente, harán algo adicional, pero siempre en el contexto de respeto y admiración que se ha observado durante todo el año.
La celebración es un criterio que se desarrolla en el marco de la convivencia, y esta es muy diferente para cada uno de nosotros, pero siempre tiene sus criterios y expresiones de saber reflejar modalidades, las cuales hacen no solo sentir bien a la persona que ejerce el papel de la maternidad, sino que se manifiesta el firme interés de que ella se sienta aceptada y evidentemente admirada por la tarea que desempeña en el diario vivir en las múltiples tareas que desarrolla en bien de los suyos.
Es lamentable observar casos en los cuales el aprecio a la madre se manifiesta una vez que ella no está, y simplemente en el recuerdo se expresa lo bueno que ella fue, pero cuando estuvo con ellos no se le expresó y, de alguna manera práctica y evidente, no se lo hizo sentir. En verdad una modalidad como esta es más que vergonzosa, porque el aprecio y agradecimiento deben ser manifestados en vida y en la modalidad en la cual la persona los comprenda y lo aprecie.
Se observa con mucha frecuencia en aquellos que, por alguna razón, han perdido a su señora madre y han tenido que salir adelante en la vida sin ese apoyo tan fundamental que toda persona necesita, comparado con aquellos que, teniendo a su madre consigo, no la valoran, o en alguno de los casos, la ignoran o la mantienen alejada de ellos, no tanto por alguna limitación que tienen, sino simplemente para evitar el tener que atenderla en sus necesidades.
Por otra parte, son admirables aquellos que, si por alguna razón han perdido a su señora madre, toman la determinación de adoptar a una señora mayor a quien no solo expresan el respeto y cariño de madre por la manera como se relacionan con ella, sino que aseguran en todo momento de su bienestar y se ocupan de suplir las necesidades más inmediatas de ellas.
Creo que cada uno de aquellos que tienen a su señora madre deben mostrar el debido interés, además del tiempo necesario, en asegurarse de que las necesidades básicas de ella sean debidamente atendidas, aun cuando en algunos de los casos no es posible suplir todas las necesidades por las limitaciones propias que estemos enfrentado, pero nunca negarles el cariño y admiración que ellas se merecen tener.