Nota bene

¿Colapsará el régimen castrista en Cuba?

Industria colapsada

El gobierno de Donald Trump puso presión sobre el régimen cubano. El 20 de mayo, el Departamento de Justicia acusó al expresidente Raúl Castro, de 94 años, de derribar dos aviones civiles y asesinar a cuatro personas, entre ellas, tres ciudadanos estadounidenses. La fecha del 20 de mayo es simbólica, pues ese día, en 1902, se independizó la república de Cuba. Al día siguiente, oficiales de inmigración en Miami arrestaron a la hermana de la general de brigada Ania Guillermina Lastres, quien dirige al conglomerado Grupo de Administración Empresarial, S. A. (Gaesa). Fundada por Raúl Castro, Gaesa opera hoteles de lujo, casas de cambio, gasolineras y más, y se estima que abarca hasta el 70% de la economía cubana.

Maquinaria oxidada e inoperante

Trump ha insinuado que su próximo objetivo es Cuba, luego de la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela y las maniobras militares en Irán. El corolario Trump a la resucitada doctrina Monroe requiere alinear a Cuba y Venezuela con los intereses estadounidenses. El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de migrantes cubanos, ofreció a los habitantes de la isla una nueva relación con Estados Unidos, tras el cambio de régimen.

¿Es viable una transición política hacia la libertad? Llevamos 67 años esperando la caída del comunismo totalitario, y por eso dudo que un levantamiento popular traiga el cambio. Las manifestaciones masivas, con sus inspiradoras consignas “patria y vida” y “Cuba libre”, son reprimidas por militares leales al gobierno. Líderes opositores como Manuel Cuesta Morúa, del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), o la conocida bloguera Yoani Sánchez, no actúan en coordinación unos con otros ni poseen la capacidad para tomar el poder.

Es una alentadora señal que ningún país se ha ofrecido para la economía cubana, como lo hicieron la Unión Soviética y Venezuela. La caída de la Unión Soviética en 1991 trajo consigo el “Período Especial”. Sin subsidios soviéticos, los cubanos sufrieron por los apagones diarios, la suspensión del transporte público y las hambrunas. El Gobierno, desesperado, legalizó el dólar y abrió la economía a la inversión extranjera. Permitió la operación de pequeños negocios familiares, los cuentapropistas. Se produjo un éxodo masivo, incluida la crisis de los balseros de 1994. Eventualmente, el régimen cubano fue rescatado a principios de los 2000 por el chavismo revolucionario. El colapso sistémico es seguro sin un salvador externo, y podrían surgir liderazgos políticos nuevos, quizás locales, o dentro de las fuerzas armadas, que promuevan reformas.

Posibles conflictos dentro de la cúpula gobernante podrían facilitar una salida negociada. La crisis económica podría allanar el camino a la flexibilización del totalitarismo político, a reformas liberalizadoras y a la inversión extranjera. Algo así ocurrió cuando se disolvió la Unión Soviética en 1991, por la glasnost (apertura y transparencia) y la perestroika (reforma política del partido comunista) que implantó Mijaíl Gorbachov entre 1985 y 1991. No sería una transición dramática ni un rompimiento limpio con el socialismo cleptocrático.

América Latina respirará aire fresco cuando se derrumbe el castrismo, pues este lleva casi siete décadas haciéndonos daño. Fidel Castro entrenó a y radicalizó a grupos guerrilleros y desestabilizó la región en los años de la Guerra Fría. Envió a mercenarios y doctores para indoctrinarnos. Capacitó y financió a políticos socialistas latinoamericanos a través del Foro de São Paulo, y obstaculizó el desarrollo del liberalismo. Y a partir de los 80, el régimen se involucró directamente con las redes de narcotráfico latinoamericanas.

ESCRITO POR:

Carroll Ríos de Rodríguez

Miembro del Consejo Directivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES). Presidente del Instituto Fe y Libertad (IFYL). Catedrática de la Universidad Francisco Marroquín (UFM).

'; $xhtml .= '