Sin fronteras

Columnas, foros y su amable atención

Pedro Pablo Solares@pepsol

Recuerdo que, hace un tiempo, escribir esta columna permitía más libertad para que fuera variada. Aunque fui invitado a este espacio para comentar especialmente sobre migración, desde el principio me permití jugar un poco, deambular. Con eso, pretendía que más gente la leyera, y no solo quienes tienen interés en los asuntos técnicos, políticos y sociales de la migración. En diciembre de 2014, el entonces director editorial me animó a enviar artículos esporádicos, que luego en 2016 se convirtieron en una pluma fija y semanal. Hoy, 5 años después, y tras casi 200 entregas, este espacio de opinión enfrenta un nuevo reto: continuar siendo interesante para lectores variados, en un tiempo en el que lo migratorio es un asunto central del Estado y región, y donde la coyuntura no cesa de poner noticias imposibles de ignorar.

Contrario a menguar, la migración ha incrementado en interés, y se anticipa que continuará subiendo en los asuntos necesarios de atender. Dos eventos en el futuro próximo permiten asegurarlo: el cambio hacia el próximo gobierno constitucional, que desde ya da muestras de cambio en las dinámicas actuales; pero quizás, en especial, la consolidación de la ofensiva del gobierno estadounidense contra la población centroamericana en su país, y que se anticipa traerá eventos complicados, en especial contra ciertas áreas geográficas de nuestro país. Y todo esto, en su relación con el fenómeno actual del incremento del flujo hacia el norte, alimentado por factores internos, como la crisis alimentaria, el cambio en los ciclos de lluvia, y la noción cierta de las comunidades de que en el país no tienen futuro; y factores externos como el sistema migratorio estadounidense que incentiva el viaje de grupos familiares y de niños, y la gran demanda de trabajadores no calificados en la economía más grande del mundo.

Desde ya es interesante ver la nueva dinámica con los cambios presidenciales en tres de los países involucrados (México, El Salvador y Guatemala). De hecho, la semana pasada, el presidente electo, Giammattei, tomó la iniciativa en una gira, e hizo suyas acciones que Jimmy Morales jamás tomó. Resalto 3, que se ven positivas, y han de mencionarse: primero, poner sobre la mesa que —en todo caso— el texto del acuerdo de tercer país seguro no debe quedar abierto a todas las nacionalidades. Si EE. UU. insiste en que solo aplicará a hondureños y salvadoreños, eso es —en todo caso— lo que el documento debe decir. Segundo, la recuperación del papel de cercanía diplomática que conviene prevalecer entre las naciones del Istmo. En ese sentido, fue positiva la reunión con el presidente Bukele, de El Salvador. Y en tercer lugar, la invitación hecha al secretario Kevin McAleenan a venir “al campo” de nuestro país, para llevarlo “cerca de la realidad guatemalteca” que genera la migración. Ojalá que el presidente electo tenga buenos datos para llevarlo a lugares que dimensionan la profundidad del problema. Digamos, si lo lleva a Huehue, que lo lleve a aldeas en lugares como San Rafael La Independencia. Si van a Quiché, lugares como Chicamán, o Ixcán. O en Alta Verapaz, como Panzós o Cahabón.

En la construcción del país, son esenciales los aportes de la sociedad. En ese sentido, este miércoles 28, Asíes realizará un panel-foro a las 8.30 a. m. en Casa Ariana, donde de manera prospectiva charlaremos sobre estos retos de cara al próximo ciclo. Expondremos el doctor Eduardo Stein, exvicepresidente y excanciller; el padre Mauro Verzeletti, de la red de los padres escalabrinianos; el licenciado Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala, y su servidor, como expositor independiente. A esa discusión quedan invitados, y a continuar leyendo esta columna. Quién sabe, quizás algún día, la coyuntura nos permita dar un respiro en la agenda semanal.