Nota bene

¿Cómo enseñar “Humanomics” en la era de la IA?

Infunde humanismo a la ciencia económica.

La Sociedad de Public Choice (o el análisis para las decisiones públicas) se reúne anualmente desde hace 63 años.   Este año, las conferencias se realizaron del 12 al 15 de marzo en San Antonio, Texas.  Un tema recurrente durante las sesiones fue la humanomía o humanomics, un emergente campo de estudio interdisciplinar.  Esta palabra compuesta busca resaltar lo humano en la actividad económica y social.   Haríamos bien en incorporar este enfoque a la enseñanza escolar y universitaria en Guatemala, pues es enriquecedor.

Un abordaje interdisciplinar.

El economista eslovaco Eugen Loebl acuñó el término humanomics al titular así su libro de 1978.  Agregó el subtítulo “Hacer que la economía esté a nuestro servicio”.  Loebl (1907-1987) renunció al comunismo mientras guardaba prisión en su país natal, y, tras migrar a Estados Unidos, propuso la humanomics como una alternativa tanto a la planificación central como al capitalismo. 

El más reciente abordaje de humanomics no desdeña la libertad de mercado.  Al contrario, fue inspirado por Adam Smith, cuyo libro La riqueza de las naciones recién cumplió 500 años.  La elaboración más completa aparece en Humanomics: los sentimientos morales y la riqueza de las naciones para el siglo XXI (2019), por el premio Nobel de Economía del 2002, Vernon L. Smith, y su coautor, Bart J. Wilson.  Los economistas contemporáneos olvidaron lo que Smith comprendía perfectamente: los seres humanos somos más que maximizadores de utilidad.  Nos importa el resultado final, pero también el proceso.  Respondemos a reglas formales e informales.  Tenemos un sentido de ética.

Según Adam Smith, los humanos tendemos a organizar nuestros pensamientos en sistemas, y por tanto nos sorprende cualquier hallazgo inconsistente con el sistema.  El modelo económico predominante, centrado en el homo economicus, no logra capturar la emoción y el sentido moral de las decisiones humanas.

¿Cómo se incorpora el humanomics a un currículo académico? La Universidad de Chapman en California, donde enseñan Smith y Wilson, creó un conjunto de cursos que incluye la literatura, el análisis de la belleza, el análisis económico de las decisiones públicas, el emprendimiento, y más.  La mezcla de contenidos humanistas, científicos y económicos busca mejorar nuestro entendimiento sobre cómo se moldea y cómo aprende la persona.  Los humanos nos distinguimos de otros animales por nuestra capacidad de raciocinio, así como por el uso del lenguaje, el arte, la expresión simbólica, la autoconciencia, la creatividad, pero sobre todo, por un sentido de la moral.  Al releer novelas como Frankenstein, a la par de neurociencia, biología y economía, aprendemos cómo la moralidad impacta sobre nuestras relaciones interpersonales.

El auge de la inteligencia artificial  (IA) presenta una nueva dimensión para esta rama de estudio, pues permite comparar el proceso de aprendizaje de las máquinas con el de los humanos.   La IA evoluciona a una velocidad asombrosa: las computadoras resuelven complejos problemas y superan el rendimiento humano en muchas áreas.  Pero carecen de la capacidad para enfocarse, profundizar, sentir, intuir, persuadir, adaptarse a variables condiciones y empatizar.  Superamos a las máquinas en nuestro criterio ético.  

Ante la vertiginosa transformación protagonizada por la IA, los humanos podemos hacer una pausa, meditar, y destilar la sabiduría dentro de la montaña de datos que emergen de las billones de conexiones instantáneas generadas por la máquina.  Nuestra mente absorbe lentamente, procesa deliberadamente y aplica la intuición y el conocimiento experiencial acumulado durante años.

¡Seguimos aprendiendo!

ESCRITO POR:

Carroll Ríos de Rodríguez

Miembro del Consejo Directivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES). Presidente del Instituto Fe y Libertad (IFYL). Catedrática de la Universidad Francisco Marroquín (UFM).