Columnas Diarias
Cuba: la ilusión es una; las posibilidades, otras
La sorpresiva noticia de las conversaciones EE. UU.-Cuba despierta ilusiones, pero las posibilidades no son seguras.
El viernes fue enorme la ilusión despertada con el informe oficial de las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba como el primer paso para terminar los 67 años de dictadura comunista y de embargo. Aunque no es definitiva, sin duda despierta ilusión en ese mayoritario porcentaje de los latinoamericanos adversarios o al menos no admiradores de gobiernos dictatoriales. En este momento de disminución de los regímenes izquierdistas de este continente, solo hay cuatro gobiernos proclives al castrismo, ahora encabezado por Miguel Díaz-Canel y en un segundo pero también fundamental puesto el nonagenario Raúl Castro. Sin embargo, las posibilidades reales aún están lejanas, al depender directamente de la ausencia de cambios en cualquiera de las partes.
Un breve listado incluye la actitud de Donald Trump en cuanto a la masiva ayuda para eliminar la escasez de alimentos, luz, gasolina y demás, pero igualmente de la comunista cúpula política cubana, porque entre las condiciones estadounidenses se encuentra eliminarla y sustituirla por ciudadanos no-comunistas. Quienes analizan las similitudes con Venezuela ven una repetición de cambiar para no cambiar nada: se elimina al hombre fuerte pero luego se pacta con su cúpula, como Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Chávez y Maduro, y la virtual expulsión de aliados, como María Carolina Machado. En este caso sería expulsar a Díaz-Canel y luego colocar a alguno de la cúpula, o a Marco Rubio, ciudadano estadounidense de padres emigrantes cubanos.
Quienes analizan las similitudes con Venezuela ven una repetición de cambiar para no cambiar nada.
Quienes ahora son ancianos de más de 80 o 90 años y han vivido hasta 67 en el exilio, sin duda llorarían por una súbita situación de ese tipo. En ese larguísimo tiempo fueron muchos los miles de cubanos asesinados en su tierra o fallecidos fuera de sus fronteras, un hecho considerado por los griegos como un castigo solo superado por la pena de muerte. La Cuba de hoy es distinta, y lo son quienes allí nacieron o descienden de los emigrados, sobre todo a Estados Unidos. Pese a todo esto, la esperanza no debe perderse, pues el mundo y el continente están a las puertas de un cambio de época, pero esto tampoco garantiza un pronto regreso a Cuba como esa Perla del Caribe del tiempo anterior al atroz comunismo, cuyas garras también ensangrentaron a Guatemala con 200 mil muertos de ambos lados durante largos 36 años.
Estados Unidos fracasó en el embargo a Cuba iniciado en 1962 y aún vigente, porque la ayuda soviética y de China fue fundamental junto con la relación de países como México, por su doctrina de autodeterminación de los pueblos, y algunos otros europeos complacientes. En las informaciones oficiales del viernes pasado acerca del inicio de relaciones normales, como siempre se mezclarán verdades, versiones exageradas o simples mentiras. Aunque con disminución, sigue existiendo ese apoyo. Mi criterio sobre esto se basa en el factor humano: demasiados cubanos han muerto, sufren dolores y vejaciones, como es el caso de las abundantes “jineteras” (jóvenes incluso menores de edad) obligadas a prostituirse. Ver eso causa dolor e indignación. Es urgente entenderlo.
Un factor importante en esta información sobre Cuba es la tecnología, porque puede difundir verdades, falsedades o dudas. Las versiones pueden ser inventos en muchísimas ocasiones, aunque esta vez talvez lo son por venir de fuentes oficiales, pero pronto circulará toda clase de mensajes, entre ellos mentiras, versiones malintencionadas o simplemente inventadas por personas irresponsables con una computadora a la mano. En lo personal, espero poder tener certeza de los hechos y los detalles dados a conocer. El castrismo con sus 67 años ya es la dictadura más larga en la complicada y cambiante historia latinoamericana, seguida por la de Alfredo Stroesner en Paraguay, de 35 años; la de Manuel Estrada Cabrera, en Guatemala, de 22, todas derrocadas popularmente.