Criterio urbano

De la reapertura a la recuperación

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

Nuestro país está mostrando ya una tendencia hacia la mejora de la economía. Según la más reciente publicación del Banco de Guatemala, medida por la estimación del Índice Mensual de la Actividad Económica en julio se registró una tasa de variación de -4.8%, arriba de los -7.2% que se encontraba en junio. Esto va muy de la mano todavía con la reapertura, donde todavía vemos sectores que no están operando al cien por ciento, debido a las restricciones tanto de los toques de queda como aquellos impuestos según el semáforo epidemiológico.

El número de casos de personas contagiadas de covid-19 cada semana, muestra una tendencia a la baja con unos 8,306 casos activos estimados y más de 70,403 personas recuperadas. Un panorama que da esperanza para retomar una nueva normalidad, donde siempre bajo protocolos estrictos de uso general de la mascarilla, lavado de manos, uso de alcohol en gel y el constante distanciamiento social, podamos recuperar todas las actividades económicas que se han mantenido cerradas ya por más de cinco meses.

Ahora bien, la fase de reapertura no es suficiente. Tenemos que pasar a una etapa de recuperación económica, donde el Gobierno debe impulsar una agenda de cambios estructurales, muchos de ellos que van a requerir cambios en el Organismo Legislativo. Hay ya una serie de iniciativas en el Congreso que deben ser aprobadas, para que la fase de recuperación económica sea viable y que lejos de un crecimiento normal alrededor del 2-3% el próximo año, podamos subir por encima del 4 o 5%.

Leyes que ya están listas como la Ley de Zonas Francas, la Ley de Infraestructura Vial, la ley de leasing o la ley de insolvencias, así como la ley que regule la aplicación del Convenio 175 de la OIT sobre trabajo a tiempo parcial o la regulación del Convenio 169 sobre pueblos indígenas, son claves para generar cambios positivos hacia la atracción de más inversiones que permitan generar empleos formales en el país.

A esto hay que sumarle las noticias positivas de cambios a nivel regional. Las inversiones que tanto DFC está haciendo en el país, con una cartera de proyectos bancables y la noticia de la Presidencia del BID, donde por primera vez un ciudadano estadounidense con una visión de reducir la migración hacia los Estados Unidos y generar oportunidades de trabajo en la región, pueden ser una gran oportunidad para Guatemala.

Es clave que cambiemos los sistemas que hoy están limitando la capacidad productiva. Buscar mecanismos viables que ayuden a la estructuración de proyectos y democratizar el acceso a la acumulación de capital. Comunidades que sean propietarios de activos, que les ayude a elevar su calidad de vida, esto seguramente se logrará si en vez de ver los problemas, nos enfocamos en las soluciones que ayuden a generar flujos de caja hacia la implementación de proyectos.

La recuperación económica puede ser una oportunidad para reimaginar al país, para aprovechar la disrupción en la cadena de abastecimientos en Asia y aprovechar el trabajo conjunto que ya se ve hacia la generación de inversiones en corredores económicos estratégicos, donde visiones compartidas entre el Gobierno, Municipalidad de Guatemala, el sector privado, de la mano con autoridades locales, puede ser una gran oportunidad para la transformación económica, hacia sectores con mayor tecnología y de servicios. Estos cambios serán posibles si logramos hacer más de los que somos buenos, diversificar con las competencias actuales y hacer un salto hacia sectores más sofisticados.