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Despeñado dirigente oficialista
El diputado Samuel Pérez Álvarez se trenza en polémica con medio de prensa.
Quizás lo mejor para ganar respaldo, entre los que han llegado a ocupar un puesto como diputados, sea la contención declarativa y dedicarse a las propuestas de iniciativas de ley. En contra, discursos arrebatados, condenas personales y hasta insultos no son convenientes. Echarse en contra a un medio periodístico es algo para pensarlo dos veces, sobre todo para políticos.
En recientes semanas ha ocurrido un intercambio fuerte de opiniones entre quien significaba la representación renovadora del bloque de gobierno y un diario de tradición, ahora electrónico. Se trata de la polémica entre Samuel Pérez, diputado, y La Hora. El representante declaró: 1. Rechaza ser un actor de discurso radical: pero en su carta critica abiertamente al Cacif, insulta al director del diario por haber mostrado desacuerdo con sus alianzas fallidas. Repite sus acostumbradas retahílas de insultos con los que se refiere a magistrados constitucionales, cabezas de bancadas legislativas, al expresidente Giammattei y su pareja, al alcalde de Guatemala, al partido Creo y hasta a la China. 2. Alega injusta vinculación con políticos cuestionados, pero fue un hecho formar alianza con Cabal, integrado por fuertes ganaderos del oriente y perder la propuesta de magistrados. En el juego legislativo pueden realizarse acuerdos, pero en la medida de lo posible, se debiese haber evitado la exhibición de juntas y gestos políticos muy cercanos. 3. El periódico digital afirma haber recibido denuncias sobre la gestión de pagos retenidos en obras públicas, aunque lo niega el diputado. El medio no inventó el hecho; simplemente comunica una acusación presentada por una fuente. 4. También revela acercamientos políticos a la vicepresidenta para alertarla sobre la posibilidad de asumir el cargo en caso de complicaciones políticas. Aunque lo niega, es evidente de su parte la continua manifestación del peligro de un golpe de Estado; en consecuencia, alertar sobre preparativos precautorios parece lógico. Además, no fue categóricamente desmentido por la Vicepresidencia.
El reclamo del diputado sobre su lealtad hacia la Presidencia no convence. Es un hecho la formación de una facción conocida como Raíces, con clara falta de conocimiento previo del presidente Arévalo. Aunque se le crea su adhesión al liderazgo presidencial, a pesar de la evidente precipitación en su actuación. Pero no es frívola la duda nacida del reportaje de investigación.
Muchas personas consideran la existencia de una actuación desleal cuando suceden episodios de división. El partido legalmente favorecido en la segunda vuelta de las elecciones generales, no solo fue atacado en su legitimidad constitucional, sino sus integrantes se dividieron en dos facciones a pesar de ocupar el aparato de gobierno. Se supondría que se abrieron espacios de debate, pero lo que se ha observado es el fraccionamiento de apoyo partidario al Gobierno. Los opositores están felices con las actuaciones erráticas, escándalos en embajadas, falta de capacidad profesional en algunos puestos como ocurrió en el caso del cierre de la carretera a Escuintla, nombramiento de viejos políticos de anteriores gobiernos cuando se ofreció la renovación del Estado, etc.
Los miembros del Gobierno deben sus puestos al presidente Arévalo; su esfuerzo de unidad nacional es manifiesto en su actuación institucional. Aunque generó un enfrentamiento personal con la fiscal general, se espera su final en los próximos días. Los tiempos demandan unidad, pues la situación internacional complica la economía nacional. La lealtad aun en la oposición es necesaria.