Registro akásico

Discurso de izquierda fingido y verdadero

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

El polémico e influyente Rodrigo Polo puso ejemplos de los discursos de izquierda y derecha para ilustrar a votantes. Muchos partidarios de la derecha y hasta del fascismo realizan discursos de izquierda para confundir. La razón de tamaño disparate consiste en la poca importancia del asunto tratado o la certeza de que jamás se concretará. Ofrecer una comisión de personas probas, de reconocida honorabilidad y capacidad para elaborar un plan y después adjudicar sin ningún interés las obras que se propongan, obviamente es una idea basada en las posiciones socialistas iniciadas en el siglo XIX.

Conocidas son las propuestas realizadas por los Saint Simonianos, gracias a las cuales se tiene el canal de Suez, el de Panamá y otras. Los derechistas contrarios a la regulación estatal o intervención gubernamental en las obras públicas pueden sugerir esa salida. En el entendido de que realmente proponen monopolizar las funciones públicas en su interés. En pocas palabras, se trata de grandes negocios, gracias a copar los cargos de gobierno. Los derechistas pueden ofrecer, pleno empleo, obras de interés social, o sea subsidiadas, y otras tantas, a sabiendas de su imposibilidad.

Un discurso de izquierda con peso debe interesar a los destinatarios. La situación de los pequeños ahorristas es el caso. El izquierdista puede indicar el poco monto del interés pagado por el esfuerzo de diferir el consumo. Son muchos los ciudadanos conscientes de la falta de seguridad social al final de su etapa productiva, y desean asegurar su vejez con los fondos de ahorro. Por lo tanto, informar a los ahorradores de que las autoridades financieras del país fijan como tasa máxima de interés apenas el 2.75% ilustra. La variación interanual de precios al consumidor es de 4.75% en abril de ese año. O sea, que los depositantes subsidian con 2 por ciento de sus fondos a la economía nacional.

Todo ahorrador conoce que solo los bancos, a través de sus casas de bolsa, pueden comprar bonos del tesoro nacional. Única modalidad de ahorro con tasa real positiva. Alrededor del 5%, apenas 0.25% por encima de la inflación. Así pues, la riqueza producida por el país se transfiere a la burguesía financiera. Perezosa, instalada y sin iniciativa, no hay apoyo a los emprendedores, ni a los productores necesitados de rapidez para obtener liquidez. Mucho menos capital de riesgo. La modorra está instalada en la actividad económica nacional.

Sergio Francisco Recinos Rivera, presidente de Banguat y de la Junta Monetaria, informó que entregó US$1.2 millardos en bonos a Citicorp, donde se pagan intereses de hasta de 6.125%. Mientras, los nacionales guatemaltecos entregan sus quetzales con pérdida. Con razón, en el último año las cuentas de ahorro se contrajeron en 1.5 millones. Mejor gastar, porque lo bailado nadie lo quita.

Un discurso izquierdista ofrecerá una definición de imperialismo como imposición del capital monopólico internacional de políticas contrarias al interés del país. Vendepatrias y corruptos de cuello blanco hipotecan nuestro futuro, diría. Por lo tanto, sepan a quién le otorgan un voto. No les importe los miles que por una lámina o una camiseta lo venden. Adquieran conciencia de su clase, no le deben nada a los ricos.

Al final, un photoshop, una idiotez con tinte religioso y la propaganda negra impondrá a los candidatos de derecha. Las reglas de este proceso sirven para asegurar el hundimiento de la economía nacional en beneficio del imperialismo. De acuerdo con los favoritos de las encuestas: quede quien quede, seguirá ese itinerario, afirman. ¡Uf! Izquierda.