Por la libertad

Doctor Armando de la Torre Martel

Armando ya no pudo volver a ver su Cuba en libertad, al igual que muchos cubanos que viven fuera de su tierra querida.

El pasado sábado 17 de enero, a sus 99 años, se nos fue el Dr. Armando de La Torre Martel, después de una vida plena en la que deja un enorme legado a los guatemaltecos. Escribí un artículo titulado Un merecido Reconocimiento (Siglo XXI, 14/sept./2000) sobre Armando, cuando la Cámara de Comercio le otorgó la Orden José Cecilio del Valle. Lo reproduzco ahora con pequeñas modificaciones.

Armando fue un verdadero campeón de la libertad, una persona incansable en su lucha por una sociedad de personas libres y responsables.

Conocí al Dr. De La Torre cuando estudiaba en la Universidad Francisco Marroquín. Él fue mi catedrático en un curso de ética y todavía hoy lo considero mi profesor, mejor dicho, mi maestro. Recuerdo muy bien que a su clase asistíamos con especial entusiasmo. Llegábamos puntualmente y no nos íbamos de la clase hasta que él terminara su lección magistral, pese a que en algunas ocasiones el período había terminado. No se me olvida el último día de clase de este curso, en que todos nos paramos, de forma espontánea, y le dimos un largo aplauso. Así era él, tan apasionado en sus clases, que pareciera que lo que explicaba era parte de su vida, una anécdota más que contar.

El Dr. De La Torre nació en Nueva York, de padres cubanos. Tuvo una preparación académica envidiable. En Cuba, tierra que amó profundamente y que le hacía sufrir tanto por la falta de libertad y por ese castrismo despiadado y miserable, y a la que deseaba volver cuando cambiara el régimen, estudió Periodismo y Derecho.  Armando ya no pudo volver a ver su Cuba en libertad,  igual que muchos cubanos que viven fuera de su tierra querida. Luego, en España, Alemania y Francia, hizo estudios de Lenguas Clásicas, Filosofía y Teología. Tenía un doctorado en Filosofía por la Universidad de Múnich, Alemania. Parte de sus estudios los hizo con la Compañía de Jesús, de la que llegó a ser Prefecto de Estudios en Roma, en el Seminario Pío Latinoamericano. Dejó la Orden y regresó a los Estados Unidos. En Princeton, Nueva Jersey, y en Hampton, Virginia, enseñó Sociología y Filosofía.

Los guatemaltecos tuvimos mucha suerte de que el Dr. De La Torre decidiera venir a Guatemala en 1976. Recién llegado, fue director de Investigación Científica de la Universidad Rafael Landívar, pero luego tomó la dirección de la Escuela Superior de Ciencias Sociales (posgrado) de la Universidad Francisco Marroquín, cargo que siguió ocupando hasta hace muy poco. Como buen académico, siempre estaba actualizándose a base de mucha lectura, participación en diferentes foros y debates a nivel internacional, y publicaciones tanto de columnas de opinión como de ensayos y libros.

De su infinidad de publicaciones, quiero destacar un excelente trabajo publicado por el Centro de Estudios Económicos Sociales (CEES) en 1984, cuyo título es La ética del lucro (recomiendo fuertemente esta lectura a todos para que comprendan la gran importancia que el lucro tiene en una economía de mercado). En el año 2000 se publicó la obra Mil Años, Cien Obras, en la cual el Dr. De La Torre hizo una selección de las cien obras que a su juicio han sido las más influyentes del milenio que acababa entonces. Su último libro, Roces con el misterio, es una obra en la que Armando “va develando los roces que  ha experimentado con ciertos misterios: nuestro lugar en el universo, el tiempo, el sufrimiento humano, la libertad, la ciencia, los sistemas políticos y económicos, y el caso particular de Guatemala”.

Armando fue un verdadero campeón de la libertad, una persona incansable en su lucha por una sociedad de personas libres y responsables. Una sociedad enmarcada en un verdadero Estado de derecho que algún día llegará a ser próspera, elevando el nivel de vida de todos los habitantes del país.

¡Descanse en paz!

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).