Pluma invitada

Dos maneras de convivir: China y Taiwán

Publicado el

En el mundo, China y Taiwán se han caracterizado porque han mantenido una política de “cero covid”. Sin embargo, con la llegada de la ola ómicron, ambos países están tomando un camino diferente.

Por un lado, China se mantiene en la política de “cero covid”. En vista del repunte que ha sufrido con ómicron, ha impuesto encierros aún más estrictos, promoviendo la vacunación masiva y abriendo centros de cuarentena para recluir a todos los que den resultado positivo y a quienes han estado en contacto con un caso confirmado. El resultado es un encierro draconiano en Shanghái, donde las autoridades han cerrado la ciudad, han recluido a personas en centros de aislamiento, han separado a los niños de sus padres y han provocado escasez de alimentos.

Por el otro lado, Taiwán se inclina más por una política de mitigación. A pesar del repunte que sufre, permite a las personas con síntomas leves o asintomáticos permanecer en casa, sin necesidad de aislarse en un hospital. El gobierno taiwanés reconoce que ómicron, a pesar de ser más contagiosa, es mucho menos letal y que las medidas de restricción ya no son necesarias porque afectan duramente la economía del país. La conducta de Taiwán resulta del cambio del enfoque de gobiernos de tomar medidas decidiendo solo en base al número de casos confirmados a tomar medidas enfocadas a reducir el daño general a todos, personas, país y economía.

A pesar de que el repunte es fuerte, el 99.7% de los casos nuevos son leves y no requieren ningún tratamiento especializado. El gobierno de Taiwán ya no se asusta por un repunte de gripes y ahora se dedica a proteger a la población en riesgo e incrementar la vacunación. Con sus acciones, logra balancear la salud pública con el derecho individual de cada habitante.

En cambio, en Guatemala hemos estado aplicando el reciente modelo de Taiwán desde agosto 2020. Los resultados han sido muy favorables. El contagio se ha mantenido controlado y la economía ha mantenido un crecimiento sostenido desde septiembre de 2020. Todos tenemos claro que un contagio por ómicron no representa el mismo peligro que las variantes anteriores. Normalmente, ómicron no es letal y casi todos los enfermos se reponen sin necesidad de recurrir a un hospital. Por ello es necesario que sigamos avanzando en el modelo de Taiwán y eliminemos las restricciones diseñadas para contener un virus letal que ya no existe en Guatemala.

Por supuesto, es probable que suframos un repunte de infecciones, pero serán más de una gripe que de una enfermedad peligrosa. Cada uno se trata en casa y los días de suspensión laboral se pueden reducir.

Sin embargo, para seguir avanzando y mejorado es necesario transformar el semáforo de un instrumento de restricción a una herramienta de detección y alerta. Por ello es imprescindible que deje de basarse casi exclusivamente en los casos confirmados y tamizados para enfocarse principalmente en las variables que sí describen el contagio en el país. Estas son el número de personas fallecidas y la ocupación de los hospitales.

Por supuesto, siempre es bueno considerar los casos confirmados y tamizados, por ello es necesario incluir también en el semáforo al porcentaje de positivos.

Quien quiera criticar es libre de hacerlo. Afortunadamente, Guatemala no es un país socialista ni está bajo un régimen autoritario como China. Por ello vemos que el camino a seguir para convivir con el coronavirus va más con el modelo de Taiwán que con el encierro total de China, porque ahora son simples gripes.