Fuera de la caja

El aporte de la comunicación a las decisiones inteligentes en entornos cambiantes

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Uno de los desafíos más grandes para los líderes de grupos, gremios o entidades es tomar las decisiones correctas en un contexto social y demográfico cambiante. Daniel Kahneman, en su Teoría de las Perspectivas, y James Surowiecki, en el ámbito de la inteligencia colectiva, han aportado insumos importantes sobre los métodos para la toma de decisiones acertadas, en los cuales la comunicación juega un rol estratégico.

Según la Teoría de las Perspectivas, en el proceso de toma de decisiones en ambientes de incertidumbre las personas individuales pueden verse enfrentadas a una “racionalidad limitada”, regida por variables como el tiempo, la información, la experiencia, la memoria y la imaginación. El reto es combinar estos factores, para evitar conclusiones imprecisas. Obviar todos los parámetros de un problema u omitir información esencial puede alterar el resultado deseado.

La toma de decisiones apresuradas en un ámbito incierto dominado por la coyuntura, la limitación de los recursos y la parcialidad de la información es una práctica frecuente que puede conducir a errores. La práctica puede llegar a ser muy perjudicial cuando se le utiliza para incidir en el mediano y el largo plazo, que demandan de por sí un pensamiento estratégico en beneficio de la asertividad.

En la actualidad, por la acelerada dinámica que se observa en todos los ámbitos de gestión, la comunicación queda circunscrita a informar a los públicos las decisiones tomadas, sin tomarla en cuenta en su rol primario, que es facilitar el intercambio de opiniones, posturas y experiencias de los integrantes de un grupo. Esto es particularmente importante en los casos en los que se deben tomar decisiones estructurales y con mayor profundidad. Para gestionar una mejora o una innovación en cualquier organización, la comunicación puede ejercer un papel de mucha valía: ser un conector para fomentar la inteligencia colectiva y propiciar así un ambiente para contrastar puntos de vista, inteligencias variadas y darle forma a conversaciones colectivas que contribuyan a un proceso que estimule la toma de una decisión inteligente.

Los estudios de James Surowiecki demuestran que los grupos son más inteligentes que el más inteligente de sus integrantes, y por lo tanto, la forma como toman las decisiones es determinante para que las mismas sean efectivas. Estas son mejores cuando todos escuchan y analizan, de manera independiente, diferentes tipos de información. Mientras más homogéneo sea el grupo, más limitadas serán las perspectivas del problema y de la solución; y mientras más diverso sea, habrá más posibilidades de crear rutas de acción realmente diferentes.

En un mundo en el que la tecnología y la forma de vida tiende a la atomización de funciones y conocimientos, es importante rescatar la sabiduría de los grupos para la toma de decisiones efectivas. Este es otro de los papeles de la comunicación estratégica: apoyar la forma de gestionar la inteligencia colectiva y aprender a extraer de ella las lecciones y la orientación para generar las respuestas que los grandes problemas requieren.

Entonces, como empresa, institución, gremio o país, ¿cómo podemos gestionar de una manera efectiva la inteligencia colectiva para influir en el mejoramiento de nuestro propio entorno? Ese es el gran reto: integrarnos y alimentar la discusión con fuentes de diversa calidad y formación, para dar una respuesta útil a la mayor cantidad posible de sectores.