Desde Ginebra

El comercio y el cambio climático

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

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Con la apertura comercial aumenta la actividad económica y, por ende, el comercio y el consumo en general. Pero, si todos los demás factores permanecen iguales, este aumento en la escala de la actividad económica y el consumo de energía, aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero. Al pasar de una competencia local a una internacional, las empresas están sujetas a las fluctuaciones de los precios internacionales, lo que puede provocar, entre otras, de dos formas a los sectores productivos, la expansión o bien la contracción de los sectores.

El cambio climático produce variaciones en la producción de bienes y servicios, modifica los patrones de consumo de los compradores, afectando las estrategias de los empresarios privados e influyendo en las políticas ambientales de los gobiernos. La contaminación global por carbono aumentó este año tras una disminución durante los confinamientos por la pandemia. Según el Global Carbon Projet, 36’400 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono invisible se emiten en todo el mundo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Informe de la Organización Mundial del Comercio exponen un panorama general de los principales vínculos entre el comercio y el cambio climático partiendo de un examen de las publicaciones disponibles.

El Informe contiene un resumen del estado actual de los conocimientos científicos sobre el cambio climático existente y previsto, sus efectos y las opciones disponibles para responder, mediante la mitigación y la adaptación, a los retos que este plantea. Subraya que los datos científicos sobre el cambio climático son contundentes. Este se basa en un análisis de miles de publicaciones científicas, entre ellas, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que ha llegado a la conclusión de que el calentamiento del sistema climático de la Tierra es inequívoco, y de que es muy probable que las actividades humanas sean su causa.

También se prevé que la mayoría de los sectores de la economía mundial se vean afectados y a menudo ese impacto tendrá consecuencias para el comercio. Sobre todo en los sectores como la agricultura, la silvicultura, la pesca y el turismo, siendo estos de una importancia fundamental para los países en desarrollo.

En un mundo globalizado los productos que se comercializan provienen de todo el mundo y a menudo no se producen de manera sostenible. Adoptar las medidas comerciales correctas y recompensar los bienes importados que son resultado de una producción sostenible podría ayudar significativamente a lograr los objetivos establecidos en la última conferencia de la ONU sobre cambio climático.

Desde el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (Gatt, en inglés) y el Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias de la OMC existen reglas detalladas sobre los ajustes fiscales en frontera. Esas reglas permiten, en determinadas condiciones, utilizar ajustes sobre productos importados y exportados. Los ajustes en frontera en relación con los regímenes de comercio de emisiones son una nueva forma de reglamentación, y por tanto no están previstos explícitamente en el texto de los Acuerdos de la OMC, pero podrían entrar en juego disciplinas comerciales básicas, como el principio de la no discriminación.

El enfoque general de conformidad con las reglas de la OMC ha consistido en reconocer que puede resultar necesario cierto grado de restricciones al comercio para lograr determinados objetivos de política, siempre y cuando se respeten algunas condiciones que han sido cuidadosamente elaboradas y negociadas multilateralmente.