Si me permite

El correo es puente para conservar relaciones

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“En el mundo moderno, las buenas noticias llegan por teléfono y las malas, por correo”. David Lodge

El ser humano, desde que empezó a dejar registro de su historia y su modo de vivir, ha sido muy claro en que siempre quiso mantenerse en contacto con los suyos de los que le ha tocado alejarse, y siempre que hubiera alguien que regresara a ellos quiso que informaran cómo estaba y en qué estaba ocupado.

Por lo mismo, la idea del correo que todos usamos y dependemos de su servicio es una de las entidades más antiguas que la historia registra, ya que siempre hubo quiénes supieron acortar la distancia en la comunicación. Claro está que los cambios han sido constantes y siempre buscando la forma de poder hacerlo más ágil y también más económico.

En nuestros días, con todos los avances tecnológicos que el hombre ha podido desarrollar, el correo es el que más se ha favorecido. Desde las antiguas diligencias que llevaban correo en la modalidad antigua hasta nuestros días, cuando un aparato que está en la palma de nuestra mano puede transmitir el mensaje, sea este de los sentimientos que dos partes se expresan hasta los negocios más importantes que se concretan para que el mundo siga con su ritmo y poder mantener la información al minuto.

Es interesante cómo se pueden enviar unas simples líneas en forma de telegrama para que se informen y estar tranquilos, como también en los casos cuando hay un desenlace lamentable, en cuestión de minutos la información llega con los que necesitamos mantenernos comunicados.

No sería extraño que algún analfabeta tomara la determinación de aprender a leer y escribir, no tanto para poder superarse en la sociedad que vive, sino para poder saber de sus seres queridos que están a la distancia.

Personalmente, recuerdo de niño, cuando había personas que se dedicaban a transcribir lo que les dictaban personas que no sabían leer y escribir, pero pagaban para que alguien les asistiera escribiendo lo que ellas querían informar a alguien que estaba en tierra lejana.

Las personas que se dedicaban a esta tarea no solo tenían una prolijidad y claridad en la escritura, sino que podían mejorar con la redacción el mensaje que quien enviaba no podía hacer. Claro está que la necesidad de la discrecionalidad y secretividad de algunas cosas que se querían comunicar obligaron a muchos a tener que hacerlo por sus propios medios.

Es evidente que la necesidad que todos los mortales tenemos es ser mejores y se buscan los medios para lograrlo, y cuando esto sucede y se producen los cambios nadie se pone a reclamar, sino que los asimila para poder disfrutar sus beneficios.
De ninguna manera podemos decir que hemos llegado al final de la innovación del servicio del correo, sino que, al paso que la sociedad avanza, habrá otras modalidades para poder mantener correspondencia con los nuestros y de esa manera acortar y reducir las distancias que nos separan, pero no por ello sentirnos aislados o bien olvidados.

Muchas piezas que los carteros transportan hoy día son los elementos por los cuales se está elaborando la historia de la humanidad en todo el mundo. Por lo mismo, cada uno debemos estar conscientes de que las líneas escritas en la carta y enviadas por correo podrán llenar un eslabón en la vida del que es parte de nuestras relaciones.