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El covid-19 es como una ruleta rusa. ¿Está preparado?

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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La ruleta rusa es un juego potencialmente suicida que consiste en colocar una bala en un revólver, hacer girar el cilindro y luego colocar el cañón en la sien para que, al tirar del gatillo, si le toca el disparo con la bala pierde la vida, caso contrario se salva y gana el juego. Así mismo considero el covid-19. Usted puede salir a la calle sin mascarilla, contraer el virus y ser asintomático. Regresará riendo a su casa, feliz de la vida, aunque en ese lapso pudo haber contagiado a cientos de personas que no correrán con la misma suerte que usted.

Es complicado comprender que este virus es real y mata. Circula mucha información confusa en la web. Independientemente de si hay manipulación mediática o no, es un hecho que hasta que no le toca a alguien vivirlo en carne propia pensará que todo es una mentira.

Recientemente se hizo una encuesta para determinar la opinión entre los participantes, sobre qué porcentaje de personas sería aceptable y normal que perdieran la vida en esta pandemia. El 95% estuvo de acuerdo que es “normal” que muera un cinco por ciento de personas, tal como ocurre con una gripe fuerte. Y aseguran que el virus es una manipulación mediática, “para quebrar la economía mundial”. Después se les hizo la pregunta dos, ¿Qué pasaría si dentro de ese cinco por ciento estuvieran los miembros de su familia? ¿Seguiría estando de acuerdo con las cifras? Todos dijeron un “no” rotundo al unísono. Al final, la conclusión es “no importa lo que estén sufriendo los demás, si no me toca a mí”.

Allí cambian las prioridades y las perspectivas del asunto. Un grave error es comparar a Guatemala con países como Noruega o Nueva Zelanda, cuya población es culta y educada. Tampoco con los gringos ni con los brasileños, peruanos, etcétera. Porque, aunque el virus es el mismo, cada país tiene su propia cultura y lo está enfrentando con las armas que tiene a su alcance.

Para empezar, los países desarrollados tienen hospitales de primer nivel y recursos para pruebas de covid-19, aun así pudimos ver, aquí cerquita, en Estados Unidos, la crisis sanitaria por la que están atravesando.

Esta situación mundial tiene muchos componentes que confunden. Hay un grupo de personas que insisten en no usar mascarilla o no respetar el distanciamiento social, otras siguen con la idea de salir a fiestas y divertirse a toda costa. No les importa que miles de médicos y enfermeras se están jugando la vida dentro de un hospital para salvar otras vidas.

Si bien es cierto que la economía está derrumbándose, también debe reconocerse que este virus es letal, y eso no se puede poner en duda. El sesgado manejo mediático de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confundió los protocolos desde el inicio de la pandemia, prohibiendo que se hicieran necropsias. Afortunadamente los italianos son tenaces, y no se quedaron cruzados de brazos, llegando a determinar otro tipo de patologías y tratamientos que salvaron la vida de millones en ese país.

Hace cien días, cuando todo esto empezó, los casos eran aislados, mirábamos de lejos la situación. Hoy, esto ya se está saliendo de control, ya nos enteramos de amigos cercanos y familiares que han contraído la enfermedad o tristemente han perdido la vida.

Estas son las horas que estamos esperando una comunicación de calidad por parte del Gobierno, donde se nos indique un protocolo primario de acciones a seguir si contrae el virus y no puede ir a un hospital, ¿qué medicamentos debe tomar? ¿En qué momento debe dirigirse a un hospital? Y cuidado, porque con seguro o sin él me han dicho que las cuentas en los hospitales privados son exorbitantes.