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El drama del caos vehicular en Guatemala

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Romper un paradigma significa modificar la manera de hacer las cosas. Y es evidente que, por más de 30 años, se establecieron patrones inquebrantables en la alcaldía capitalina que aún siguen vigentes y ya no encajan en la realidad actual.

Este problema radica en lo poco visionarios que han sido los funcionarios y desarrolladores urbanos de esta ciudad desde el inicio. Por ejemplo, la Avenida de La Reforma fue construida en 1897, durante el gobierno de José María Reyna Barrios, inspirada a los Campos Elíseos de París. Pero los Champs Elysées tienen actualmente cinco carriles de cada vía y sus trazos fueron diseñados desde 1640. ¿Se da cuenta de la diferencia entre una mente visionaria y otra limitada?

Si hablamos de proyectos más recientes, se han diseñado áreas con un concepto neourbano con centros comerciales, viviendas, apartamentos, oficinas, unos megaproyectos… ¿y qué hacen? Solo dos carriles por cada lado, que al final termina siendo solo uno, gracias a la brillante idea de los carriles reversibles. Sin pasarelas, sin banquetas, sin ciclovías diseñadas desde el inicio y no improvisadas después.

Acciones como autorizar indiscriminadamente centros comerciales, edificios de apartamentos y oficinas, sin pasos a desnivel ni pasarelas, frente a estrechas calles, que además son arterias principales, sin medir el impacto del tráfico que generan, han sido crasos errores.

Basta una llovizna, una colisión o un carro con desperfectos mecánicos para que las colas de vehículos se transformen en largas horas de espera. Los congestionamientos son tan dramáticos que por un incidente que ocurre en la Roosevelt, el tráfico llega hasta la Avenida de La Reforma, por ejemplo.

El caos vial es una tragedia diaria en esta ciudad y es provocado por muchos factores que podrían mejorarse. Situaciones tales como calles en mal estado, poca educación vial, falta de señalización, policías de Emetra haciendo tráfico innecesario, colocación ilógica de conos y arriates por todas partes provocan que los pilotos, después de estar 2 o 3 horas en el tráfico, entren en un estado de colera, agresividad y desesperación.

La entidad reguladora del tránsito de la Muni dice que de un millón de vehículos que transitan en horas pico en la ciudad, al menos el 65 por ciento son personas que viven en Mixco, Villa Nueva y Santa Catarina Pinula —municipalidades con las que debe trabajarse en equipo—.

Esta situación no puede continuar así, es necesario hacer un estudio serio que solucione estos problemas. Obviamente no con los mismos asesores de siempre, cuyas soluciones son obtusas, inoperantes y poco profesionales. Deben buscar salidas viables y lo que nunca han querido hacer: “escuchar la opinión de los usuarios”. Para empezar, no comprendo por qué no se utilizan los semáforos —en su lugar colocan agentes de Emetra con poco criterio—. Por qué colocan conos para hacer cuellos de botella y transformar dos carriles en uno solo. Por qué construyen un paso a desnivel solamente en un sentido, donde se necesitan dos. Dónde están las banquetas y pasarelas, para que los peatones no tengan que caminar sobre la propia calle, poniendo en riesgo su vida. Qué pasó con la construcción del anillo metropolitano, una propuesta que podría mitigar los problemas de movilización vial.

Alejandro Giammattei ha manifestado que pretende rehabilitar las vías férreas en el área metropolitana. Esto sería de gran ayuda. Otra manera de aligerar el tráfico es la construcción de puentes que conectan las zonas. Por ejemplo, se habló de hacer uno que conectaría la zona 10 con la zona 15 y jamás se hizo. Soluciones existen, pero se requiere voluntad política, creatividad y honestidad para arreglar las cosas.