Punto de encuentro

El festín de las cortes

Marielos Monzón @MarielosMonzon

Se nos viene un nuevo chaparrón de impunidad. Lo que hemos visto hasta ahora no pinta bien y a juzgar por las experiencias anteriores, la elección de las cortes será nuevamente un proceso que, guardando la apariencia de legalidad, estará lleno de triquiñuelas para garantizar justicia selectiva y pactada.

El mecanismo de comisiones de postulación para la elección de las altas cortes, la Fiscalía General y otros órganos de control está agotado, no da para más. Sin embargo, se sigue utilizando porque la reforma constitucional que se impulsó en 2016 para cambiar el sistema y fortalecer la carrera y la independencia judicial se abortó en el Congreso.

Era obvio, abolir las comisiones de postulación, que se han convertido en el botín preferido de los grupos de poder para traficar influencias, era el equivalente a darse un disparo en el pie. Y es que esto de las postuladoras ha pervertido la academia y los cuerpos gremiales y, por supuesto, se ha vuelto la vía expedita para la captura y la cooptación del sistema de justicia.

En la elección de rector y de los decanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos encontramos los mismos vicios que en los procesos de la elección general. Abunda el financiamiento dudoso y el clientelismo, hay un derroche millonario de recursos y más que propuestas profundas e integrales para robustecer la educación superior, lo que sobran son las negociaciones por debajo de la mesa.

Las facultades de Derecho siguen brotando como hongos con el único objetivo de tener un comisionado en las postuladoras de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de las salas de Apelaciones. Ya vamos por 12 decanos. Alguna vez escribí que espantaba ver a representantes de universidades “patito” decidiendo el rumbo que tomará la justicia en el país, y mi comentario me valió, por poco, ser citada ante un tribunal de inquisición. ¿Y qué decir de la elección de las planillas para la representación del Colegio de Abogados, en donde se recibe a los agremiados con carnitas, chicharrones, ceviches y edecanes?

Lo terrible de todo este asunto es que el manoseo para la elección de las magistraturas se da porque todos quieren una tajada del pastel de la impunidad. Quien controla la elección de cortes controla después las resoluciones y, por supuesto, se garantiza quedar exento de castigo, en caso tuviera que enfrentar a un tribunal.

Por si fuera poco, tras la elaboración de los listados de candidaturas, es el Congreso el que termina metiendo las manos para nombrar a las y los magistrados. Y preocupa sobremanera que en esta ocasión sea un organismo legislativo —que va de salida y con un montón de diputados que no se reeligieron y tienen cuentas pendientes con la justicia— el que elija. Así de claro: los votos en el Congreso se van a negociar a cambio de impunidad, lo cual tampoco es novedoso.

Ya en una oportunidad la exvicepresidenta Roxana Baldetti contó cómo se pactó la integración de la CSJ alrededor de una cama de hotel y ahora, de puño y letra del excandidato presidencial Manuel Baldizón —preso en los Estados Unidos—, nos enteramos de cómo se repartieron entre el Partido Patriota y Líder las actuales magistraturas.

Así nomás: los cargos ya llevan nombre y apellido y el proceso se convierte en una pantomima porque los operadores del poder tienen bien aceitada la maquinaria de cooptación. Como toda regla tiene su excepción, hay comisionados honorables que con su accionar hacen más evidente las componendas entre corruptos.

Con la elección de las cortes nos jugamos el estado de Derecho y una justicia independiente. Por eso vale la pena reiterar que este no es un asunto que solo competa a los abogados. La justicia es cuestión de toda la ciudadanía.