Desde Ginebra

El Órgano de Apelación de la OMC

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

En el 2019, la Organización Mundial del Comercio (OMC) se enfrenta a desafíos fundamentales para llevar a cabo sus labores, como lo es la elaboración y supervisión de las normas globales que rigen el comercio entre los países del mundo. Su principal función es la de garantizar que los flujos comerciales circulen con la máxima fluidez, previsibilidad y libertad posible.

Para ello, uno de los aspectos más relevantes es el pilar del Órgano de Solución de Diferencias, particularmente el Órgano de Apelación (OA). Desde mediados del 2017 se encuentra este tema en un impasse, debido a la oposición de Estados Unidos como miembro de la OMC, que ha evitado el consenso del nombramiento de las plazas vacantes de los miembros —o jueces—, que por el vencimiento de sus mandatos deben ser electos los nuevos miembros del Órgano de Apelación, tal y como lo establece la normativa respectiva, “en la medida que las vacantes se produzcan”.

En el principio, cuando quedó vacante la plaza del primer miembro, a mediados del 2017, cuya plaza la ocupaba un profesional mexicano y se esperaría que igualmente fuera electo por la representación geográfica el nuevo miembro de un país latinoamericano, los profesionales que entonces se perfilaban como posibles candidatos, personas con amplia experiencia, con excelentes credenciales profesionales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala y Perú. Sin embargo, debido al tiempo que ha transcurrido y la incertidumbre causada desde entonces, pudiera ser que estos profesionales ya no estuviesen más disponibles para postularse para este cargo de gran responsabilidad por compromisos profesionales que hubieran asumido desde entonces.

Desde que expiró el mandato del primer miembro del Órgano de Apelación a la fecha, han expirado tres mandatos más, sin haber logrado el consenso para lanzar los procedimientos de reemplazo para las plazas vacantes, debido al bloqueo. Y según lo manifiesta Estados Unidos en sus declaraciones que, entre otras razones, tiene preocupaciones sistémicas, considera que el Órgano de Apelación abusa de la autoridad que se le otorgó dentro del Sistema de Solución de Controversias, socavando la legitimidad del Sistema dañando a miembros de la OMC. Esta situación impide que se cumpla hasta ahora con la obligación legal del reemplazo de las vacantes, conforme a la normativa pertinente.

A finales de este año dos miembros más del OA estarán vacantes, por lo que quedaría únicamente un Miembro para hacer frente a todas las solicitudes de apelación que se están acumulando, más los nuevos casos que se presenten para ser resueltos en dicho Órgano. Situación que haría totalmente inoperante al Órgano de Apelación para solucionar las diferencias comerciales entre los miembros de la OMC.

La mayoría de los miembros de la Organización han manifestado su desacuerdo con la postura del miembro, de romper el consenso para llegar a un acuerdo, y respaldan una propuesta para comenzar de inmediato un proceso para nominar y reemplazar a los miembros anteriores del OA. Se sienten frustrados de no lograr avances de la representación de los miembros del Órgano de Apelación, poniendo en riesgo el, hasta ahora, ejemplar Sistema de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio.

De no lograrse pronto un acuerdo sobre estos nombramientos, tendría naturalmente serias consecuencias que infligiría daños y afectaría la imagen y la credibilidad de la Organización Mundial del Comercio. Preocupaciones manifestadas reiteradamente por los miembros de la OMC, por los problemas que esto ocasiona, sin que hasta la fecha se perciba una solución a corto plazo.