Registro akásico

El progreso al estilo Las Vegas, Nevada

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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En 1829, bajo el liderazgo de Antonio Armijo, se levantaron unas cuantas casas en las vegas del desierto de Mojave, un parador de los Paiutes en su periplo anual. En 1855, unas familias mormonas también se instalaron en los manantiales libres. En 1864, cuando México fue despojado del territorio, se instaló el Fuerte Baker. Se planeó una ciudad en la parte más árida. Se señalaron dos manzanas para prostíbulos.
Se fundó el primer negocio de proporciones, consistente en llevar agua potable a la ciudad. En 1905, el ferrocarril pasó en las cercanías y puso un gran taller, dado lo barato de la tierra desértica. Mientras fueron de vapor, fue un lugar para repostar agua para las locomotoras. Dado el paso de empleados y mecánicos ferrocarrileros, también se iniciaron varios hoteles. A la par de los antros convivía una población muy religiosa e interesada en ofrecer educación escolar a sus hijos.

En 1931, las cantinas y prostíbulos ocupaban más solares de lo asignado. La rudeza para imponer el orden fue importante en los primeros años, así como la tolerancia de cantinas y negocios de giro negro. Se permitieron las apuestas y salones de juego. Entre los nuevos inversores estuvo el constructor del hotel Flamingo, Bugsy Siegel, receptor de grandes capitales del crimen organizado de Chicago. Así, se inició la instalación de una ciudad de bodas expeditas, divorcios rápidos, salas de fiestas y salones de música moderna.

Las Vegas, como se llamaba, en 1940 apenas tenía 40 mil habitantes; en 1954 tenía 54 mil, comparado con el millón de habitantes en 1995; en 2003, un millón y medio; en la actualidad tiene dos millones. La capital del pecado ofrece a los drogadictos de cualquier estupefaciente o estimulante la obtención fácil, siempre que puedan pagar. No se diga de los placeres sexuales. Al momento de carecer de medios son echados a patadas para pudrirse en los basureros de California o morir en los tanatorios para las piltrafas humanas. Igual sucede con la trata de personas, la Policía mantiene el orden por encima de consideraciones éticas. Entre los negocios también se generan actividades económicas decorosas y legales. Cada quien decide sobre su vida. Buscar la superación o lanzarse a la perdición, todo en grandes avenidas y suficiente iluminación nocturna.

Se trae a cuenta esta realidad de crecimiento económico porque a muchos magnates de EUA no les asusta el sector económico al borde o abiertamente ilegal. Mientras se mantenga su hegemonía en todos los negocios, el control político, el orden policial fuerte y un espacio para los santurrones, no hay problema. Después de la disolución de la Unión Soviética y las paces con China también han demostrado su apertura a los negocios con sabor comunista.

La política exterior norteamericana no es una expresión coherente, sino resultado de tendencias dominantes y propuestas combinadas, donde se busca satisfacer a la mayor parte de actores con grandes recursos. En algunos casos, no son los mejores intereses o políticos los que influyen en la política exterior. Por ello se deben entender sus demandas, cuando dicen combatir la corrupción, desean una policía fuerte y honrada que mantenga el orden, pero deje florecer la economía i. e. todo negocio, como en las Vegas. Cuando hablan de sus campeones de la justicia y señoras incorruptibles se refieren a fiscales que aceptan un límite en su peculado o jueces subordinados, sabedores de quién manda, como en las Vegas. Los inversores no son grandes compañías tecnológicas, sino administradores de fortunas en giros dudosos, como Bugsy Siegel.