Registro akásico

El regalo de Navidad

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Seguramente a fin de año estará a disposición la vacuna contra la pandemia. La alternativa: 1. La autoridad sanitaria nacional organizará su aplicación, o 2. Se esperará orientaciones del extranjero para inmunizar a la población.

La organización local de la vacunación es difícil. No por carencia de capacidades profesionales y administrativas, sino por el alto grado de corrupción sistémica alcanzado en el organismo Ejecutivo. Cada vez que se ha intentado efectuar una elección de medicamentos, ha surgido una oposición salvaje, arropada por los más diversos sectores.

Cuando se ha impulsado el uso de un genérico, es corriente encontrar piquetes de desafectos, manifestando la falta de calidad u otra tacha similar. De esa cuenta, la primera dificultad consistiría en escoger la marca. Al momento de la decisión, un grupo insignificante de pacientes se colocaría en un centro de almacenamiento y el lote de medicinas no podría distribuirse. El pataleo, las declaraciones extravagantes y sin base, alcanzarían las cámaras de los noticieros.

El precio es otro estorbo. Todos los medicamentos tienen distinto precio. La Universidad Séchenov la distribuye gratuita en Rusia; la de Moderna se supone alcanza US$40; Pfizer, US$24; Johnson & Johnson, US$20; Covax Facility, US$22 y Astra Zeneca, US$4. Todos son precios posibles y también habrá otras opciones, pues muchos laboratorios y centros de investigación trabajan por conseguir sus fórmulas. La llamada Sinovac, del laboratorio Sinopharm, está a la venta en US$145. Dado que la enfermedad se generó en China, seguro han fabricado una buena cura.

No obstante, en el país se ha generado la idea de que existe sobreprecio. Como si el mercado no fuera dinámico y los productos revelaran el coste de producción sin tener en cuenta ganancia, transporte, oportunidad, propaganda, etc. Por lo tanto, no podrá llevarse a Guatecompras nada; pues una vez hecho el proceso comenzará la denuncia paralizante de la administración pública. La acusación, la amplificación de la desconfianza y el reparo contable. Ya está dispuesto un meticuloso trompudito.

Naturalmente, si Biden consigue la presidencia de EUA podría repetirse el conflicto Pisa con Baxter. El nuevo presidente norteamericano presionará al Gobierno para elegir la de su gusto, con apoyo de alabarderos, cables internacionales y hasta muertos por haberse aplicado la inyección de la competencia. Algunos funcionarios serían llevados a prisión sin término, a la espera de un juicio sine die, como sucedió en el mencionado caso.

Queda otorgar la confianza a la OMS. Aquí la única dificultad será que las autoridades nacionales querrán que la vacuna sea gratis. No aceptarán ofrecer alguna contribución y mucho menos pagar a precio de mercado. Todo ello retardará la aplicación general sin discriminación de la misma. Los funcionarios, dadas las metáforas bélicas generalizadas durante la pandemia, conseguirán el nombramiento de luchadores, héroes y otras categorizaciones para definir la pedigüeñería tan característica de nuestros gobiernos.

Es previsible, entonces, que se genere una lucha para autorizar la aplicación de la vacuna, por parte de los hospitales privados y seguros médicos. Como siempre, no se decidirá de inmediato a la espera de alguna precipitación donde se ofrezca alguna coima. ¡Ojalá se disponga de vacuna en diciembre! De esa manera tendrá la población que puede comprar regalos navideños, un obsequio para gozar en paz de la salud y la convivencia sin temor con el prójimo. El resto, a su debido tiempo.