SIN FRONTERAS

El rincón de Petul

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Frecuentemente digo que a mí, Guatemala, mi país, me tocó llegar a conocerla en Estados Unidos, a través de la gente que llegó ahí desde cada esquinita de esta atomizada tierra. Ese, en especial, fue el caso de Huehuetenango. ¿Dónde conocí a mis primeros amigos q’anjob’ales? En Immokalee e Indiantown, Florida. Ellos me enseñaron la particularidad de la tradición de sus nombres, que muchos —no todos— usan de apellido, nombres de pila comunes. Se forman combinaciones bastante amenas: María Juan Sebastián; Felipe Andrés Baltazar. ¡Una vez, conocí al tres veces Pablo! Según recuerdo, estaba inscrito como Pablo de Pablo y Pablo. Así, con todo y preposiciones, las cuales también se ven con cierta frecuencia en esas comunidades. Conocí mejor mi país en Estados Unidos. ¿Por qué me tocó ir, mitad en carro, mitad en bestia, a la aldea Suntelaj, en San Miguel Acatán? Porque un juez federal me comisionó ir a notificar ahí a una vieja pareja. ¿Y cómo conocí mi nombre en chuj? Porque en una jornada, en Seymour, Indiana, la jovial comunidad de coatanecos que vive ahí me abrió puerta de sus tesoros culturales, compartiéndome lo suyo, invitándome ese día a ser uno más. Petul: Pedro. Papul: Pablo. Petul Papul, quedé emocionado de tener un nombre en chuj, y hasta ahí todo me quedaba claro. Pero luego los amigos dieron otro paso y me revelaron una broma interna de su cultura. Me llamaban “el abogado i’bach”, y pronto todos reían en complicidad. ¿Qué era eso de i’bach? Y ¿por qué reían pícaramente? Resultó que ellos, a cada nombre común, lo identifican con un apodo que es el nombre de un animal.

Los chuj son peculiares. Su cultura se relaciona con la de otro pueblo huehueteco: el q’anjob’al. Es uno de esos casos en que se dice que no es el mismo idioma, pero que todos se entienden entre sí al hablar. Los chuj habitan en tres municipios, principalmente: San Sebastián Coatán, San Mateo Ixtatán y Nentón. Estamos hablando del centro y extremo norte del departamento. Su cultura, y no solo su población, ha cobrado relevancia en la migración hacia Estados Unidos. Tienen décadas de estar sembrando raíz allá. Y su nivel organizacional, que va de océano a océano en ese país, es de los más elaborados. Respetan liderazgos, tienen en práctica y aplican su ley ancestral, lo cual dice mucho de cómo su sistema de justicia subsiste a pesar de vivir en un sistema de justicia eficiente, y tienen vida social comunitaria muy activa. Mantienen tradiciones vivas. De hecho, para un día de San Sebastián, en Greenville, Carolina de Sur, fue en una fiesta religiosa que organizaban los párrocos coatanenses donde escuché por única vez el himno de Guatemala cantado en tres idiomas. Iban cantando una estrofa en español, otra en chuj y la última en inglés. Unas 200 o 300 personas, al mismo tiempo. Son agradables para compartir, los amigos chuj. Sin pretender entenderlos desde ángulos propios de la antropología, queda la sensación con ellos de que viven en estado de optimista broma.

' Casi siempre, no hablo de aquel país, sino del mío, del nuestro, la Guatemala que está en el norte.

Pedro Pablo Solares

Al seleccionar el tema de esta columna semanal, me entra preocupación de que pareciera que constantemente hablo de Estados Unidos. Realmente no es así. Casi siempre, no hablo de aquel país, sino del mío, del nuestro, la Guatemala que está en el norte. El lugar donde conocí que en idioma chuj me llamo Petul y que a los Petules, con risa, se nos dice i’bach. Tengo escrita una lista larga de otros nombres y apodos que hubiera querido compartir. Pero escribo hoy desde lejos de casa y no tuve acceso a ella. Queda, entonces, la curiosidad para el lector de cuál es su nombre —y apodo, en el caso chuj— en otros idiomas mayas. A mí, el mío me gustó tanto, que confieso que al iniciar esta columna me sentí tentado de bautizarla como el nombre de la de hoy. Este es el rincón de Petul.

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.