A contraluz

El sainete de la vacuna

Haroldo Shetemul @hshetemul

La situación crítica del Ministerio de Salud ha vuelto a evidenciarse con la forma caótica en que ha administrado la pequeña dotación de vacunas. Las escenas que se observaron en los centros de vacunación durante la Semana Santa mostraron la ineficiencia gubernamental en su máxima expresión. Quienes se llevaron la peor parte fueron los adultos mayores que acudieron en busca de la inmunización. La carencia de una efectiva comunicación generó que miles de personas de la tercera edad abarrotaran los centros de vacunación en busca de la primera dosis. No hubo ningún distanciamiento valedero y los empleados se aferraron al cierre de las puertas, mientras los adultos mayores pasaron horas y horas de pie y bajo el inclemente sol. Tampoco hubo funcionarios que resolvieran la situación que mostraba en toda su dimensión el abuso y el pésimo trato que recibieron centenares de abuelitos.

A la fecha, al país han ingresado 205 mil unidades donadas y 81 mil procedentes del mecanismo Covax. Una cantidad manejable que no hubiera representado ningún problema. Es más, hubiera sido un buen ejercicio de entrenamiento para cuando las autoridades de Salud deban manejar millones de unidades. Sin embargo, el Ministerio se ha ahogado en un vaso de agua con una dotación que no requiere mayor esfuerzo en su control y administración. Además, se ha demostrado cómo el tráfico de influencias permite que la inmunización llegue a sectores que no están en la primera línea. ¿Por qué las vacunas han ido a parar a empleados de empresas privadas o funcionarios gubernamentales y municipales a quienes aún no les correspondía, según el orden establecido por el propio ministerio? No veo por ningún lado al presidente Alejandro Giammattei con su característico carácter flemático reclamando por esta situación.

Se sabe que han sido vacunadas más de cinco mil personas a quienes no les correspondía aún. ¿Por qué se ha ocultado esta información? Tampoco ha pasado nada con las revelaciones de que funcionarios ediles como el alcalde de Villa Canales, Julio Marroquín, se incluyeron en una lista de trabajadores de la clínica municipal para poder ser vacunados. Como dice el dicho, en río revuelto ganancia de pescadores. Así ha sido con el desorden que tiene el sistema de salud, que no puede ni siquiera administrar las 286 mil unidades que han ingresado a Guatemala. Mientras tanto, quienes están en situación de riesgo no son atendidos. Ese es el caso de los Bomberos Voluntarios de Antigua Guatemala, que han solicitado al presidente Giammattei ser vacunados, pues están en la primera línea de riesgo. No he escuchado que el mandatario haya urgido al Ministerio de Salud atender a estos arriesgados servidores, entre otros que no han sido escuchados.

Ahora el gobernante ha anunciado el pago del 50 por ciento de la adquisición de ocho millones de dosis de la vacuna Sputnik V, algo que pudo haber hecho desde el año pasado. El Ministerio de Salud también ha informado que a partir del 15 de abril, o sea la próxima semana, comenzará la segunda fase de inmunización de adultos mayores. Aunque señala que habilitarán un sistema de citas, no existen muchas esperanzas de que se haga efectivo el anuncio. La semana pasada lanzaron una página para que se inscribieran las personas mayores de 70 años, pero quienes intentaron registrarse no la pudieron abrir. En esta situación hay que estar claro en que no se trata de dádivas que da el Gobierno a los guatemaltecos. El Ministerio de Salud tiene disponibilidad de Q1 mil 500 millones para la adquisición de vacunas, dinero que proviene de nuestros impuestos. Eso quiere decir que la inmunización contra el coronavirus ya la hemos pagado y el Ministerio está obligado a cumplir con ese compromiso.