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El sur de Líbano: pequeño gran problema
El acuerdo de cese al fuego dependerá de lo que suceda en el sur de Líbano entre Israel y Hezbolá.
Tras la expulsión de la Organización para la Liberación de Palestina de Jordania entre 1970 y 71, conocida como Septiembre Negro, la organización trasladó buena parte de su infraestructura militar al sur del Líbano, usándolo como base para ataques contra Israel. Pocos años después se inicia la guerra civil en Líbano (1975–1990), y en medio de esta, apoyado por Israel, el mayor del ejército libanés, Saad Haddad, decide abandonar el mismo y fundar el Estado Libre de Líbano, en 1979, que en su máxima extensión llegó a cubrir 238 kilometros cuadrados justo en la frontera sur con Israel. A inicios de los años 80 del siglo pasado, el líder supremo de Irán, el Ayatolá Jomeini, empezó a enviar operadores militares a dicha región, fundando la organización terrorista Hezbolá. Tras la muerte de Haddad, el Estado Libre de Líbano dejó de existir, pero un año después Israel ocupó la región declarando un cinturón de seguridad hasta el 2000, debido a los cambios de gobierno en Israel, así como al desgaste de los ataques de Hezbolá.
El contexto anterior es importante por tres razones: primero, toda la estabilidad política de Líbano depende de lo que sucede en esta zona. Hoy en día, Hezbolá cuenta con una participación política en el gobierno de Líbano que reparte su representatividad tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, a través de las diferentes religiones que componen el país, donde destacan musulmanes chiitas y sunitas, cristianos y druzos. Segundo, es el centro de operaciones de Hezbolá, que opera como un Estado dentro de un Estado en el Líbano. Aparte de su influencia política, administra todo un sistema de hospitales, escuelas, una red financiera y cooperativas, pero tiene una milicia más poderosa que la del propio Líbano y es, hoy en día, la máxima amenaza para la seguridad de Israel.
El día de hoy se reúnen representantes de Estados Unidos e Irán, en Suiza, para afinar detalles del acuerdo del cese al fuego.
Pero la tercera razón es la que vuelve a esta pequeña región en el principal problema geopolítico actual, y es que un acuerdo de cese al fuego en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y la apertura total del estrecho de Ormuz depende de lo que suceda en el sur de Líbano. Israel rechazó retirar tropas y detener ataques en esta región, acusando a Hezbolá de atacar primero, y viceversa. Irán está aprovechando la presión que ejerce sobre Ormuz para buscar que Estados Unidos obligue a Israel a retirar sus tropas y cesar ataques del sur de Líbano. El problema es que esto permitiría a Hezbolá reorganizarse, recordando que en su manifiesto político sigue sosteniendo su rechazo al Estado de Israel y a toda influencia occidental en la región.
El día de hoy se reúnen representantes de Estados Unidos e Irán, en Suiza, para afinar detalles del acuerdo del cese al fuego. Los puntos más importantes del mismo son: fin del bloqueo naval de Estados Unidos a Irán, retirada de fuerzas militares de territorio iraní en un plazo de 30 días, alivio económico y petrolero, que es uno de los puntos que más ha castigado a Irán; reapertura total del estrecho de Ormuz y retomar conversaciones para monitorear y limitar el programa nuclear iraní.
De acuerdo a diferentes reportes en medios, las negociaciones sobre el acuerdo sí consideran el cese de los combates en el Líbano entre Israel y Hezbolá, aunque esta sigue siendo una de las partes más delicadas, ya que Israel mantiene que seguirá defendiéndose y ocupando zonas del Líbano, mientras que Irán sostiene que el acuerdo exige la retirada israelí, algo que las versiones filtradas no confirman explícitamente. Todo dependerá de las decisión que tome Donald Trump. ¡Feliz domingo!