A contraluz

Elecciones con pronóstico reservado

Haroldo Shetemul @hshetemul

El presente es un proceso electoral atípico, no solo porque estuvo sujeto a la judicialización que significó la salida de cuatro opciones presidenciales, sino porque a escasos tres días de los comicios hay un 48 por ciento de personas que aún no define por quién votará. Si ese margen de indefinición se mantuviera significaría que podría haber un cambio dramático en el escenario que plantean las encuestas. Lo que sí parece más claro es que habrá una segunda vuelta, pero que es difícil pronosticar quiénes serían los contendientes. Es evidente que hay un malestar ciudadano por la forma en que se ha desarrollado el evento, que no satisface las expectativas de un amplio número de guatemaltecos. También en esta coyuntura se ha visto cómo desde el gobierno se emplean recursos públicos para apoyar al candidato oficialista y que el monopolio televisivo de Ángel González ha vuelto a meter las manos para apoyar aspirantes que le son afines con propaganda disfrazada de noticias.

Según las encuestas de ProDatos y Cid Gallup, en primer lugar de preferencias aparece Sandra Torres con entre 20.2% y 22.6% de preferencias electorales. Sin embargo, la candidata de la UNE no ha logrado despegar y se encontraría en un estancamiento porque en abril se ubicaba entre 20.7% y 21%. La razón sería el antivoto que acumula. En abril, un 49% de entrevistados dijo que nunca votaría por Torres, intención que subió a 54% en el estudio de opinión de ProDatos, efectuado entre el 27 de mayo y el 5 de junio. En esta misma medición, Alejandro Giammattei ocupa el segundo lugar, pero con apenas 14.4% y un pelotón de persecución conformado por Edmond Mulet (8.5%), Roberto Arzú (8%) y Thelma Cabrera (7.6%), en un virtual empate en el tercer lugar debido al margen de error de la encuesta de +-2.8%. En este escenario, la sorpresa de las elecciones sería Cabrera porque es la única opción de izquierda que podría estar en la disputa para la segunda vuelta electoral. En abril, las encuestadoras ubicaban a la candidata del MLP en 2%.

La realidad que reflejan estos estudios de opinión es que los candidatos punteros tienen un pobre desempeño en la preferencia de los ciudadanos. Ninguno de ellos ha despegado, incluso entre candidatos como Torres o Giammattei que tienen años de estar en la arena política, ya que sus números electorales son más bien modestos y revelan que el resultado final del domingo bien podría deparar otro escenario. Esta situación ocurre a pesar de que el monopolio televisivo de Ángel González con sus canales 3, 7, 11 y 13 ha favorecido con propaganda disfrazada de noticias a los primeros cuatro candidatos mencionados y, al contrario, le ha negado espacio a Thelma Cabrera, entre otros candidatos. Esa manipulación informativa la ha hecho el monopolio televisivo ante los ojos de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral que no han movido un dedo para detenerla. El TSE también es responsable de la participación electoral de varios tránsfugas, quienes no deberían estar en los listados.

El gobierno de Jimmy Morales ha metido las manos en las elecciones al utilizar recursos del Estado para apoyar a los candidatos del FCN-Nación. Diez días antes de los comicios, las autoridades desembolsaron Q1,700 para expatrulleros civiles en San Marcos, Huehuetenango y Chimaltenango, con lo cual buscarían comprar votos para el presidenciable Estuardo Galdámez. Lo mismo han hecho candidatos a diputados por el partido oficial en varios departamentos. Estas son medidas desesperadas que hace el gobierno de turno ante el inminente naufragio de su fórmula política. Por ello, es importante que todos los guatemaltecos acudamos a votar por candidatos que no estén manchados por la corrupción y la impunidad. Esta es una responsabilidad cívica.