Punto de encuentro
Es momento de recuperar la Usac
El 8 de abril se realizará la elección del nuevo rector para el período 2026-2030.
Estudiantes, profesores y egresados de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) han sabido, en múltiples ocasiones, defender la democracia guatemalteca y hacerles frente a los grupos y sectores responsables de la represión, el autoritarismo, las graves violaciones a los derechos humanos, la corrupción y la impunidad en el país.
La Usac fue durante los períodos más oscuros de la historia nacional un referente de la lucha por la libertad y la defensa de los sectores más desposeídos. En los años de las dictaduras, cientos de sancarlistas fueron perseguidos, asesinados, desaparecidos y torturados por su accionar y compromiso en la construcción de un país distinto.
En el 2015, en las jornadas ciudadanas en contra de la corrupción, fueron las y los estudiantes de la universidad pública quienes encabezaron las movilizaciones y articularon con otros grupos y sectores la resistencia frente a la cooptación del Estado. Y fue desde el movimiento estudiantil democrático que se logró también el rescate de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) Oliverio Castañeda de León, que había sido tomada por las mafias.
Ese papel de la Usac a lo largo de la historia y su participación en diversas instancias de la administración pública, incluido su rol en el nombramiento de las magistraturas de las altas cortes y en otras entidades claves de la institucionalidad estatal, la han convertido en blanco de las estructuras de poder legales e ilegales.
El control de la rectoría, del Consejo Superior Universitario (CSU) y de facultades como la de Derecho es vital para consolidar sus estrategias de captura y cooptación, además de una vía para los negocios, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito.
Exigimos que se acredite a los electores y se les permita ingresar para votar el 8 de abril.
En el 2022, se concretó a través de un fraude escandaloso la captura de la rectoría. En un proceso amañado, en el que se impidió la inscripción de planillas, se negó la participación de electores de oposición y se usaron fuerzas de choque y hasta bombas lacrimógenas para impedir el ingreso el día de la elección, Walter Mazariegos se convirtió en rector.
Su gestión ha sido fuertemente cuestionada por la opacidad en el manejo de los recursos, la persecución y expulsión de estudiantes que encabezaron la resistencia al fraude, su alianza con Consuelo Porras y jueces corruptos en los procesos de criminalización contra sancarlistas dignos, incluidos profesores y decanos que le han hecho oposición, y sus vinculaciones con estructuras de corrupción, poniendo la Usac a su servicio. Y, por si fuera poco, por su negativa a dar posesión de sus cargos a consejeros electos del CSU, manteniendo de forma ilegal a quienes tienen el período vencido.
Para este 8 de abril está programada la elección del nuevo rector de la Usac para el período 2026-2030. A pesar de la persecución y de las prácticas ilegítimas e ilegales de Mazariegos para lograr la reelección, la oposición democrática ha cobrado fuerza y hasta ahora ganó en 21 cuerpos electorales —de 29 que se han disputado—, que suman más de cien votos, número suficiente para garantizar un cambio en la rectoría.
Pero los riesgos siguen latentes. Como en el 2022, se corre el peligro de que el CSU no acredite a los cuerpos electorales que han sido elegidos democráticamente por estudiantes, profesores y colegios profesionales, y que se les vede el ingreso el día de la votación.
Es momento de recuperar la Usac, de defender y acuerpar a los electores que ya ganaron y de exigir que se les acredite y que puedan votar este 8 de abril. El nuevo rector/a debe ser elegido de forma transparente y democrática para devolverle a la universidad pública su legitimidad, calidad y dignidad.