Criterio urbano

¿Es una cuestión de recursos, de eficiencia o ambas?

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

Durante las últimas semanas circula en redes toda una serie de cuestionamientos, algunos válidos y otros simplemente no tienen ninguna base; sin embargo, lo cierto es que la ejecución del presupuesto de emergencia para el covid-19 en varios ministerios, al 10 de julio 2020, sigue siendo baja, por debajo del 30% en varios de ellos: Desarrollo Social, Economía, secretarías y otras dependencias del Estado; Educación, Relaciones Exteriores. En el caso del Ministerio de Salud, la ejecución presupuestaria está en 8.14%, algo que para muchos es difícil de comprender, dadas las urgencias que vemos en los hospitales.

El covid-19 ha sido muy duro para los médicos y trabajadores de los hospitales públicos que fueron acondicionados para atender la pandemia. Mis respetos y solidaridad con quienes han perdido a un ser querido o para quienes están batallando para salir de esta terrible enfermedad. Mis oraciones están con ustedes.

Si bien la enfermedad tiene una letalidad del 4%, que pareciera baja, comparada con otras enfermedades, la rapidez de contagio y lo crítico que puede llegar a ponerse un paciente es lo que debe hacer que todos pongamos de nuestra parte para cuidarnos y cuidar a nuestras familias. Si no tenemos que salir por trabajo o por una emergencia, no lo hagamos. De nada sirve llevar la mascarilla en el cuello, como he visto a tanta gente que sale a correr para ejercitarse.

Es una enfermedad que vino a cambiar la forma en que interactuamos y que tendremos que aprender a vivir con ella, ya que, si hoy se aprobara una vacuna, que todavía no se ve claro, seguramente no estaría disponible para la mayoría de la población en por lo menos 18 meses. Eso quiere decir que incluso en el 2021 y probablemente algunos meses del 2022 vamos a tener que hacer todas nuestras actividades llevando estrictos protocolos de seguridad.

El Congreso debe aprovechar esta oportunidad para aprobar iniciativas que han estado en la discusión pública por años y que seguramente ayudarían a mejorar la eficiencia de las instituciones públicas, para brindarle mejores servicios a la población. Iniciativas como la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, la reforma a la Ley de Contrataciones, reformas a la Ley de Servicio Civil, la ley general de infraestructura vial y las reformas a la ley orgánica del Organismo Judicial son tan solo un ejemplo de cambios claros al marco institucional.

Sin una claridad política por parte de las élites de este país no vamos a salir adelante. Es urgente también que las municipalidades asuman su responsabilidad y comiencen a apoyar al Ejecutivo, a darle más servicios a su población. Un excelente ejemplo de esto es lo que está haciendo ya la Municipalidad de Guatemala, en generar reformas hacia más servicios que se pueden hacer en línea, donde más de quince diferentes licencias, permisos y pagos ya se están haciendo a través del internet, además de los importantes protocolos, kits de medicinas y campamentos para atender a los vecinos.

Ejemplos claros que además requieren de un trabajo conjunto entre el Gobierno, municipalidades y sector empresarial, así como también de la cooperación internacional, en aquellos rubros que más se necesiten. En esta fase de la pandemia, lo urgente es aumentar el número de pruebas y que la menor cantidad de personas infectadas tengan necesidad de ir a un hospital, por lo que el poder darle kits de medicinas que han ayudado a otros países a reducir el número de personas que caen en una situación crítica debe ser una prioridad.