Con otra mirada

Escuela Nacional de Artes Plásticas

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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En Guatemala, campo árido y condiciones adversas, la cultura echó raíces y floreció.

En 1892 gobernaba la incipiente república el general José María Reyna Barrios, quien impuso un ambicioso plan urbano y arquitectónico para la ciudad capital, con miras a hacer de esta “un pequeño París”. Para eso abrió el bulevar 30 de Junio (Avenida de La Reforma), con elegantes edificios de claro influjo francés. Fue asesinado el 8Feb1898.

Le sucedió el licenciado Manuel Estrada Cabrera —el de la dictadura de los 22 años que Miguel Ángel Asturias retrató en su novela El señor presidente—. Se le declaró mentalmente incapaz de gobernar el 8Ab1920 y renunció una semana después.

Carlos Herrera, hombre de tendencias modernas, lo sustituyó de manera interina el mismo 8Ab1920. En las vísperas del primer centenario de la Independencia se edificó el Palacio del Centenario, con materiales perecederos, llamado de Cartón, luego de que lo consumió un incendio. Ante el levantamiento de militares, encabezado por el general José María Orellana, renunció la noche del 5Dic1921, emigrando a París.

En ese contexto político, cuando aún no cicatrizaban las heridas causadas por los terremotos de 1917-18, junto a las epidemias de la gripe española y la fiebre tifoidea, el 10 de mayo de 1920 fue fundada la Academia de Bellas Artes, de la mano de los maestros Jaime Sabartés, Hernán Martínez Sobral y Rafael Rodríguez Padilla, con una rica y amplia formación a sus espaldas.

Sabartés, catalán de origen, aportó el influjo de los círculos creativos de España de fines del S.XIX. Martínez Sobral, médico de profesión, tuvo una primera formación plástica con Santiago González y posteriores estudios en la Academia de San Carlos, México. Rodríguez Padilla, compañero de Martínez Sobral en el estudio de González, estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

La buena relación de los tres amigos con el ministro de Instrucción Pública, Manuel Arroyo Arévalo, sumada a la formación del presidente Herrera facilitó ese inusitado hecho, que hoy suma 101 años a la actual Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla.

La sobrevivencia como institución pública de educación no ha sido fácil, pues el interés del Estado por la cultura jamás fue prioritario. Aun así, las limitaciones son superadas con imaginación y creatividad. La colegiatura es gratuita. El arte florece al amparo del estímulo y capacidad de directores y profesores dispuestos a enseñar a alumnos sedientos de saber y de superarse. Por sus aulas han pasado los más grandes representantes de las artes plásticas nacionales, tanto profesores como alumnos, cuya obra vemos en galerías, colecciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, lo mismo que en las ciudades, con trabajos a escala urbana integrada a la arquitectura.

La Escuela Nacional de Artes Plásticas, junto a las facultades de Ingeniería y Humanidades de la Usac, facilitó la creación de la primera Facultad de Arquitectura, aportando el arte al pénsum de estudios cuando, en 1958, el Consejo Superior Universitario aprobó la inquietud de tres visionarios arquitectos: Roberto Aycinena, Carlos Haeussler y Jorge Montes, quienes al regresar ya graduados plantearon su inquietud por facilitar que otros jóvenes pudieran satisfacer sus anhelos en Guatemala. De ahí que el Colegio de Arquitectos hiciera una visita de cortesía el pasado 11Nov2021, con el fin de buscar puntos de encuentro en términos de mutua capacitación.

Su actual directora, arquitecto Brenda Bocaletti, canaliza su energía, capacidad de gestión, conocimientos y otros atributos a fin de enaltecer el nivel académico de la Escuela, al tiempo de estimular a las nuevas generaciones.