Escenario de vida
Estadounidense que vendió todo por descontaminar Guatemala
Más de cuatro millones de libras de basura fueron retiradas de las costas.
Hay personas que nacen en un país y nunca llegan a enamorarse de él. Y hay otras que llegan desde muy lejos y terminan dedicándole su vida. Esa es la historia de Kevin Kuhlow, un joven estadounidense que cambió la comodidad de su hogar por un sueño que pocos habrían imaginado: ayudar a rescatar los ríos, las costas y el mar Caribe de Guatemala.
Fue fundamental el apoyo de ReciclemosGT, dirigido por Quique Godoy.
Su despertar ambiental ocurrió en 2015, mientras viajaba por el sudeste asiático. En países como Tailandia e Indonesia quedó impactado al ver playas y ríos cubiertos de basura. Tres años después, tomó una decisión que transformaría su vida. Vendió todas sus pertenencias y se mudó a Guatemala. Llegó a Puerto Barrios y, al recorrer las playas, comprendió que el plástico que llegaba al mar no provenía mágicamente de barcos arrojando desperdicios, sino de los ríos que arrastraban toneladas de desechos desde el interior del país, consecuencia de una deficiente gestión de residuos.
Lejos de limitarse a señalar el problema, contactó a la organización internacional 4ocean, dedicada a la limpieza de océanos y ríos. Kevin insistió en mostrarles el enorme potencial de nuestro país para desarrollar un proyecto de gran impacto.
La organización evaluó la seguridad, la infraestructura y la capacidad de reciclaje existente. En ese proceso fue fundamental el apoyo de ReciclemosGT, dirigido por Quique Godoy, que demostró que Guatemala sí podía procesar responsablemente los materiales recuperados.
En agosto de 2019, representantes de 4ocean visitaron el río Motagua, Punta de Manabique y San Francisco del Mar a solicitud de Kevin. Conversaron con pescadores y comunidades costeras que les describieron una situación alarmante: cada vez había menos peces y cada vez más plástico flotando en sus aguas. Pronto le contrataron como country manager de 4ocean Guatemala, y desde cero construyó toda una infraestructura y hoy los resultados hablan por sí solos: más de cuatro millones de libras de basura fueron retiradas de nuestras aguas.
Cada libra recuperada fue clasificada para reciclarla, reutilizarla o procesarla responsablemente, evitando que terminara nuevamente en un basurero clandestino. Nada se desperdició. Las operaciones se extendieron desde Puerto Barrios hasta Quetzalito y San Francisco del Mar. Embarcaciones especializadas retiraron diariamente miles de libras de residuos, mientras barcazas almacenaron el material que luego era trasladado para separar vidrio, plástico y otros materiales por tipo y color antes de enviarlos a reciclaje.
El proyecto encontró una forma ingeniosa de financiarse. Con parte del vidrio y plástico recuperados se elaboraron las reconocidas pulseras de 4ocean, vendidas en todo el mundo. Cada una indica cuántas libras de basura han sido retiradas gracias a esa simple compra, permitiendo que miles de personas contribuyan directamente a financiar nuevas limpiezas.
Kevin asegura que encontró en Guatemala al mejor equipo del mundo, pues asegura que los guatemaltecos son los más trabajadores del planeta. “Lo único que necesitan los guatemaltecos es una oportunidad”, afirma. “Después, entregan mucho más del cien por ciento.”
Hoy, casado con una guatemalteca, asegura que no piensa marcharse. Su siguiente meta es impulsar proyectos de acceso sostenible al agua, y Piña & Kakaw para transformar hojas de piña en tela, generando empleo local, especialmente para mujeres.
Historias como la de Kevin Kuhlow nos recuerdan que el amor por Guatemala no siempre se mide por el lugar donde se nace, sino por la decisión de trabajar todos los días por dar lo mejor de sí. Ojalá más de nosotros aprendiéramos a ver nuestra tierra con los ojos de quienes eligieron amarla.