Registro akásico

Estamos inmersos en las pugnas mundiales

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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La rivalidad mundial es aguda en cuatro campos. Quedan fuera los vaticinios de guerras, pues las locales, hasta ahora, son lejanas y una mundial supone el fin de todo. Tampoco debe considerarse la epidemia africana de golpes de Estado, pues no se espera tales lances en Latinoamérica.

Los asuntos relevantes son: 1) No hay seguridad en los sistemas automatizados sobre base electrónica. Una parte está referida al secreto de los archivos gubernamentales. Excusada por rivales, pero condenada cuando la afectación es propia. En el país, fuera de la corrupción, no se guardan grandes secretos. La otra parte es una amenaza en la actividad productiva. Recuérdese, el corte de bombeo en el oleoducto Colonial, en mayo pasado. Un tercio de la gasolina de EUA fue secuestrado por atacantes que cobraron rescate para liberar las válvulas. Cual película de espías se llamó Dark side a los delincuentes. Ninguno, por pequeño que sea, está a salvo. Debiera apoyarse la formación de equipos de seguridad cibernética e informática para controlar programas maléficos llamados ransomware. Los equipos nacionales debieran ser favorecidos en defensa, policía y seguridad financiera.

2) Los sistemas de inteligencia artificial para funcionamiento de robótica mecánica y virtual suponen el control de la fabricación de semiconductores, así como conexiones sobre base cuántica. La competencia en ese campo es muy aguda, los poderes dominantes

deslocalizan la producción mundial para impedir competencia y copia de procesos. Ha dejado de existir la cooperación científica. Este asunto apenas nos afecta, pues estamos lejos de ofrecer aportes, nos limitamos a la compra de productos terminados en sus caparazones de plástico.

3) No hay gobernanza de la deuda externa global. La emisión del dólar americano amenaza la unidad económica mundial que descansa en esa divisa. Nuestra suerte está ligada a los EUA; en consecuencia, participaremos de su creciente inflación. Debiera haber planes de contingencia en el país, en lugar del cómodo abandono a lo que salga.
4) Existe una disputa marítima, no está referida a la libertad de los mares. El asunto consiste en el antagonismo para controlar los puertos del mundo. La mayor incidencia se centra en los puertos de Asia. Pero también existen posibles complicaciones locales.
No se debe pasar por alto la circulación de mapas por varios servicios noticiosos, con supuestas fronteras marítimas, donde se cierra al país, una salida al mar Caribe. El diferendo con Belice está en manos de una Corte muy permeable a intereses globalistas. En prevención, se debe reclamar el respeto a los tratados internacionales sobre el tema.

En Centroamérica, fuera de los esfuerzos de El Salvador, el resto de países centroamericanos está contento con el uso de las antiguas vías utilizadas por patachos y carretas. Lentamente avanza la formación de un monopolio, pues, a pesar de las diferencias ideológicas, los gobiernos favorecen con tránsito libre, solo a las compañías de tráileres involucradas en el pago de gabelas clandestinas.

No existe la perspectiva de exportación al istmo e islas del Caribe por vía marítima. El envío de productos perecederos, tales como verduras o frutas, tiene posibilidades de incremento en esos destinos. No obstante, dado el carácter campesino de los bienes, no se promueve por un Estado hegemonizado por empresarios lerdos y funcionarios limitados.

La estatura geopolítica del país no habilita generar una estrategia de potencia, pero al menos debieran anticiparse medidas para atenuar efectos negativos de la conflictividad mundial.