Sin fronteras

Éxodo al disparo, o ¿qué está pasando?

Pedro Pablo Solares@pepsol

¡Ay, Guatemala! Este pequeño país está en el centro de una disputa principal entre los partidos políticos estadounidenses. La aprobación de presupuesto para la construcción de un muro fronterizo que, según el presidente Trump, podría costar más o menos de 15 millardos de dólares, pero que puede costar varias veces más que eso. Un proyecto de enorme proporción e interés, aún para el presupuesto gigantesco de una nación grande, como esa. La contienda ha llegado a ser protagónica, causando el cierre de operaciones del gobierno federal más largo de la historia, y siendo motivo para que el presidente Trump haya declarado un estado de emergencia nacional, basado en lo que califica como una “invasión de su país”. Esto para ejecutar los fondos sin el consentimiento del Poder Legislativo, que no aprueba su agenda. El término “invasión” ha sido objeto de cuestionamiento. De su lado, el gobierno estadounidense proporciona datos que, aquí en Guatemala, nos incumben.

El Departamento de Seguridad Interna, a cargo de la secretaria Kirstjen Nielsen, está publicando estadísticas alarmantes sobre las capturas en su frontera, de grupos familiares de los tres países del norte centroamericano. Dice el Departamento de Seguridad (DHS), que solo en los primeros tres meses del año fiscal estadounidense 2019 (que es de octubre 2018 a septiembre 2019), la cantidad de familias de estos tres países que fue aprehendida, igualó el total de las familias capturadas en los doce meses del año 2018. Es decir, que solo tomó 3 meses del presente año para que igualar todo el año anterior, el cual ya era el doble de los años anteriores. Y ya computando el mes de marzo, la cifra es mayor que la del año pasado completo. Solo para el caso nuestro, dice el DHS que en los cuatro meses que van del 2019, se han capturado a 66,470 familias guatemaltecas; mientras que en todo el 2018, ese rubro llegó a 50,401.

Las cifras publicadas por el DHS hacen preguntar ¿por qué subieron tan drásticamente las aprehensiones desde Centroamérica y particularmente, desde Guatemala en los últimos meses? Cuatro hipótesis intentan responder esa pregunta: a) Porque el número de familias que decidió emigrar este año se incrementó en un 400%; b) Porque EE. UU. es más efectivo en capturar migrantes bajo la administración de Trump; o c) Porque la información publicada es una manipulación de la situación, con la intención de justificar la construcción del controversial muro fronterizo. Los adversarios del presidente Trump discuten la existencia de una crisis en la actualidad. Y es que en el quiebre del siglo pasado, las capturas de migrantes en la frontera eran 4 veces mayores, esto cuando la migración mexicana estuvo en su pico.

Se debe coincidir con el presidente Trump en que la migración centroamericana es una crisis humanitaria. Como él mismo la llama, “una crisis del corazón, una crisis del alma”. Pero en este pequeño país no se debe olvidar que nuestro río humano ha sido manipulado a conveniencia de agendas políticas en la Casa Blanca, desde hace muchos años. El presidente Obama la utilizó para justificar la creación del Plan Alianza para la Prosperidad en Centroamérica, y el Plan Frontera Sur, en México. Un repunte de menores migrantes en 2014, que organizaciones de ayuda humanitaria en el corredor migratorio calificaron como una fabricación artificial. Y ahora, independientemente de las inclinaciones políticas, no puede se puede negar que este problema social es punto de partida para la asignación de un gigantesco proyecto de construcción, que habrá de caer en manos de contratistas privados; algunos de ellos, quién sabe, quizás financistas de la campaña presidencial republicana. Cualquiera que sea la verdad, son las familias más humildes de este pequeño país, las que lo ponen todo. ¡Ay, Guatemala!