Registro Akásico

Fallece ilustre historiador

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Jesús Joaquín Álvarez de Oviedo, *1925 +2019, masón cubano guatemalteco, falleció este 11 de junio. Aunque obviamente tenía una posición frente a la agitada vida política de su país de origen, jamás manifestó actitudes de encono o desplantes fuera de lugar. Quizás debido a fijar la residencia en el país, por razones amorosas; además de ser una persona tolerante y ecuánime.

En efecto, desde 1953 había sostenido correspondencia con Josefina Godínez, con la que entabló un noviazgo. Después de varias visitas contrajeron nupcias en 1959. El matrimonio vivió alternativamente en el país y Cuba. En 1962 se radicaron en Guatemala.

Se dedicó a la abogacía con probada solvencia, pues era doctor en Derecho. Jamás tuvo reticencia en compartir sus conocimientos entre sus colegas, fruto de una sincera generosidad intelectual. Además del ejercicio profesional, se ocupó del estudio de la historia nacional, en especial del siglo XIX. Su dedicación al tema era proverbial, manifestada en sus conferencias sobre la formación del pensamiento ilustrado.

Autor de estudios sobre los caudillos e intelectuales liberales, fijó su atención en el estudio del desarrollo masónico centroamericano y, especialmente, el guatemalteco. Como se sabe, el liderazgo del tema está dado por el equipo editorial de la Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, Plus, de la Universidad de Costa Rica. Allí convergen acreditados intelectuales de Europa, EUA y América Latina.

Sin embargo, a pesar de la falta de recursos institucionales, Álvarez de Oviedo publicó varios libros sobre la masonería guatemalteca y centroamericana, convirtiéndose en un referente nacional. En periódicos, revistas y canales de televisión nacionales fue la fuente autorizada para explicar las actividades de la orden fraternal. Obtuvo amplio prestigio por parte de los estudiosos del desenvolvimiento masónico y participó en diversos intercambios académicos.

Durante su sepelio, connotados miembros de la masonería nacional reconocieron su amplia labor intelectual. Se informó que había ocupado los más altos cargos de la misma, así como las distinciones de grados propios de esa hermandad. Fue Gran Maestre y también Soberano Comendador, puestos de elección debidos a la entrega y trabajos a favor de la ilustración de los miembros de esa orden. También participó en reuniones regionales y mundiales, dedicadas al cultivo de la amistad internacional. Se le nombró Benemérito de la Orden.

En el debate entre los historiadores sobre el origen de la masonería, optó por la visión institucional. Existen tres posiciones para explicar su aparición. Unos son partidarios de la influencia por parte de marinos ingleses y militares españoles en su inicio. Señalan a las logias de la costa atlántica de Nicaragua como las primeras. Otros la piensan ligada a la independencia, en lo que se ha denominado el movimiento de las tertulias, ocurrido a inicios del siglo XIX, mientras que Álvarez de Oviedo y la mayor parte de las Grandes Logias de los países centroamericanos refieren su origen con cartas patentes, o documento institucional de autorización, así como por la federación internacional de mutua validación.

La recopilación de trazados masónicos de su autoría se decanta por esa tesis. Ese texto de 600 páginas, publicado en el 2006, y otros más son una muestra de su seriedad intelectual. Descanse en paz el connotado intelectual y reciba el agradecimiento de las futuras generaciones, por su generosa obra para enriquecer el acervo histórico. Condolencias sinceras para su esposa.