Escenario de vida

Fiesta del trono de su majestad el rey Mohammed VI

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

En medio de la pandemia se han celebrado virtualmente cumpleaños, aniversarios, nacimientos y hasta casamientos en privacidad y silencio. Cumpliendo con las disposiciones del gobierno de Guatemala para cuidarnos, la mayoría ha respetado la cuarentena. El distanciamiento social se ha hecho efectivo y la batalla fuera de casa la están aún librando en la primera línea los doctores y enfermeras en los hospitales. Por todo ello, y por respeto a las personas que han fallecido por el covid-19, se han minimizado las celebraciones. Las embajadas por primera vez en la historia han decidido no celebrar fastuosas fiestas nacionales. En el pasado mes de julio se abstuvieron de realizar sus fiestas Estados Unidos, Venezuela, Argentina, Colombia, Perú, Francia, Suiza y Marruecos.

De hecho, el 30 de julio se conmemora el vigésimo primer aniversario de la ascensión al trono de su majestad el rey Mohammed VI, siendo, por ende, el Día Nacional del Reino de Marruecos. Es cuando el pueblo marroquí y su monarca renuevan sus estrechos lazos y se hace un balance de los avances en sus diferentes ámbitos. Por ende, este artículo se lo dedico al Reino de Marruecos, que recientemente me permitió llegar a su fascinante, místico y exótico país para documentarlo en seis programas televisivos.

Fue un privilegio filmar un sueño paradisíaco y descubrir los secretos mejor guardados de Marruecos, con sus rituales, tradiciones y hasta poder tocar el primer Corán y la primera Biblia escrita en árabe. Pude montar dromedario y vestirme con un atuendo musulmán. Me llevaron a mezquitas y a exóticas medinas, que son las antiquísimas ciudadelas amuralladas, y pude llegar hasta Dakhla, la puerta hacia el desierto del Sáhara.

Un gran logro del rey Mohammed VI de Marruecos es haber luchado para que las provincias del Sáhara marroquí se recuperaran, pues habían quedado en el olvido por muchísimo tiempo, sufriendo de ostracismo y dejadez. Pero esto cambió. El rey Mohammed VI les dio la misma infraestructura avanzada del resto de las ciudades más importantes del país y hoy están amparados bajo el reino de Marruecos.

Visité ocho ciudades de Marruecos y descubrí un país respetuoso de muchas religiones y tradiciones, inclusive en muchas diversas formas de pensar y de vestir. Y cómo no iba a serlo, cuando es el rey Mohammed VI quien lidera mundialmente lo que se conoce como “El diálogo de culturas y religiones”. El monarca tiene una apuesta personal, dinámica, y hasta atrevida, siendo el “Encomendador de los Creyentes”, de todos los creyentes, de todos los credos y de todas las religiones.

Frente a los impactos del covid-19 y a otros futuros desafíos sanitarios, el representante del Reino de Marruecos ante la Unión Africana y la CEPA-ONU reunió a sus expertos para acompañar a los gobiernos en sus respectivos planes de acción. Lo interesante de esta iniciativa es que como continente no se han quedado en el presente, sino que están viendo hacia el futuro. Con la donación de tres millones de euros de cara a la “Respuesta Mundial al Coronavirus”, el Reino de Marruecos resulta siendo el mayor contribuyente del continente africano.

Con un monarca que mira hacia la modernidad, las mujeres ya no están supeditadas a utilizar atuendos hiyab como antes. Ahora pueden casarse con quienes ellas escojan y hasta divorciarse y guardar la custodia de los hijos. La equidad entre hombre y mujer es más que notoria. Sus ciudades imperiales se yerguen de forma misteriosa como si se trataran de la leyenda de Las mil y una noches. Pero lo más bello de Marruecos es su gente. Cuando termine la pandemia, Marruecos estará entre mi lista de viajes para regresar.